CANTO A LA DESNUDEZ
¡Amigos! ¡Amor os acosa de miseria en miseria!
Tristán e Isolda.
… Y fueron descubiertos.
El fuego que consumía
de pasión sus almas
en desnudez fue expuesto.
Oh, rey!
Sujetaste la espada
tu mejor testigo.
Tu corazón fue conmovido.
No hay corazón más humilde
que un corazón arrepentido.
¿Quién es mas agradecido?
¿Acaso no es aquel a quién mas se le ha perdonado?
¿Quién nos conoce más?
¿No es pues, sino aquel que más nos ha disculpado?
Ha de ser por eso
que hay almas de profunda entrega.
Se dice que no hay amor más grande
que aquel que sabe dar su vida por un amigo.
Él, la amó mas que a sí mismo,
más, como su amor era prohibido
devolvió la estrella que había robado.
Pero al perder
ganó el perdón
Se esfumaron las sombras…
Trinfó la luz.
Arelis Juarez
CANTO A MI DESNUDEZ
Al lecho del río, indolente, a la deriva,
mi cuerpo se mece en el ondeo,
sombreado rodeado
por sauces oscilantes.
Helada en el viento
una única hoja.
Como su pálida piel
mi cuerpo sin color, gris,
ansioso,
esperando la primavera.
Primeros rayos de sol se aferran
como hechizados a nuestro cabello,
que aún marchito,
que aún rígido,
yace congelado en el campo.
Aguzando los sentidos cansados,
soñando con el nuevo comienzo,
sintiendo el fruto en el vientre
que lentamente se alza y tiembla:
¡Concédeme, sol,
una vez más,
la plenitud de tu amor,
báñame
en tu creciente luz;
duerme un niño en mis brazos,
que para vivir, necesita de ti!
Laura Maria Trat
CANTO A LA DESNUDEZ
“Esta esperanza yo no la he buscado”
R. Bolaño
Abandonó su cuerpo en la playa.
La carcoma de la mesa,
la compulsión del cigarro,
los pensamientos muertos,
ahogaron los vestidos
pegados a los huesos.
Reanimaron unas costillas
insuflando los deseos
con besos artificiales,
golpes en el corazón
iluminado por focos estériles.
Volvió a recoger su desnudez,
su piedad lo llevó en brazos,
las ropas nunca se devuelven,
se pagan por adelantado.
Las metástasis le denunciaron
como un cubo en la escalera,
cuando abrió las puertas
con la cautela de un ladrón.
Cumplió su sentencia dentro
de un cuerpo sin ventanas,
con los sueños atados a la cama
se escondió en un coma profundo,
sólo los estertores delataban
sus juegos de infancia.
Cuerpo desnudo de palabras,
los mendigos de las ciencias
tironeando de los restos de la física,
en esfuerzos inadecuados.
El alma sentada en la estación,
en la maleta un reloj,
en la muñeca una pulsera con su nombre,
en la cremallera el sonido de un tren.
Mónica Herrero
CANTO A LA DESNUDEZ
Canto a la desnudez,
Pero a la desnudez total,
No sirve el taparrabos.
Desnudez total
Para poder ver
Los grilletes que sujetan
Nuestras cadenas,
Para poder ver el bello
Al que están amarradas
Tantas argollas de plomo.
Navegar los canales venecianos,
Rojo venganza,
De nuestra constelación Arterias
De fugaces astros
Imbuídos en oscuro magma
Frío, frío…
Desnudos, muy desnudos
Para vestirnos con ropa de fiesta;
Tacones de alegría,
Pajaritas de caracolas locas,
Collares de melodías de xilófonos
A juego con pendientes
De trinos de jilgueros
Mezcla de grito infantil.
Desnudos, muy desnudos
Para la ducha de tenue caricia
Que se derrite en una sonrisa,
Que se macera en un suspiro,
Que se alarga en un latido.
Pero más desnudos todavía…
Antes de que Adán y Eva
Se desnudasen desnudos.
Antes del nudo.
Antes incluso de la desnudez
De un recién nacido
Que nunca llega desnudo.
Desnudo como un conflicto,
Como un malentendido
Desnudo como el anhelo infantil,
Como la muñeca espelujada.
Y desnudo como el que va hacia la muerte,
Con sus mejores galas.
Henar Hidalgo
CANTO DE MI DESNUDEZ
Expuesta,
Con mi pulpa extendida al sol,
Sin el miedo de ser torpe o soberana,
Resuelta en las tierras de mi corazón
Me aliento,
Como quien alienta y consuela por un amor perdido,
Zambullida en el orbe,
Sabía y guerrera como diosa.
En la entelequia estás tú,
Pintor de mis desnudos,
Agrietando con tu punzante espátula
El bastidor blanco de mi cuerpo, mis verdes
Mis amarillos, el lapislázuli de mis labios.
Desnudada el alma me contoneo
Y las desvencijadas parvadas de alaudas
Que vuelan, al sur y norte,
Al centro y a la orilla,
Se olvidaron de hacer nidos
Extrañas y hermosas aves
Apareándose en mi cabeza.
¿Dónde está tu viejo vendaval?
¿Dónde tu sacrosanto aposento del que reina fui?
Reina condenada al castigo de tu silencio,
Tantas veces desnuda frente a ti
Que ahora canto,
Canto por los hijos dormidos,
Por los magueyes envueltos en sábanas de sal,
Por los unicornios heridos a la media noche,
Mágicos, asesinados a la mitad del relato.
Tú, osado, exaltador y secreto,
Cautivador y temido
Amorfo, como el hibrido Pan
Canta por mi desnudez
Has silbar tu siringa brindada a mí,
En nombre de todas las mujeres,
Las extraviadas desnudas,
Desanudadas de sí mismas
Envueltas en celofán,
Liberadas de la penumbra
Luz en las tinieblas
Desatadas de la ráfaga del amor.
Tanto canto y tanto amor,
Tanta dulzura recogida
Y vuelta a nacer,
Salvaje como la yegua que soy,
Encaminada más allá del mar
Vivo la libertad.
LïzRA
CANTO A LA DESNUDEZ
De tu mirada al mediodía quemando pasión,
la del ocaso acariciando nostalgia,
la de la hora anterior suplicando cariño,
aquella temprana abrasada en deseo,
la sumergida en llanto rogando perdón,
la ausente en duelo mendigando cobijo.
II
Bajo el manto de la noche,
en el silencio, abrazados,
iluminamos memorias,
unimos retazos,
encendemos el corazón con hilos de relato.
Al calor de la sangre desnudamos secretos,
bebemos intimidad,
embriagamos sentidos.
Y acontece el milagro
de saborearnos felices,
creernos eternos,
sentirnos aprendices.
Maria Julia Ardito
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