SI VIVIERA EN CUBA y ME GUSTARÍA QUE ESTUVIERA EN EL TALLER…

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SI VIVIERA EN CUBA…

Tendría a punto mi pizarrón de alambre,
tendría encendida una cadena de candiles en todas sus costas.
A punto mis pinceles,
una hamaca con vistas al levante
para divisar desde mi caleidoscopio vital
golondrinas mojadas de sal y simientes
atravesando mares, atravesando islas
atravesando mi arrecife interior,
haciendo girar un cielo escarlata hacia la tierra.
Me uniría a sones y cantos con voces distintas,
palabras guitarra, palabras tambor
destilando ecos marinos,
calles llamando a la conversación,
balcones abiertos al rumor del mar.

Qué pena que el café no sea mi mejor estimulante
cambiaría ese sorbo amargo por un buen sabor caribeño:
Siete conferencias de psicoanálisis en La Habana
para el ojo joven habanero que, dibujando el aire
con el humo de un buen Habano,
teja palabras como el dulce de un mango
cuando la brisa marina abra los balcones,
levante las faldas, los pregones, las guitarras.

Si yo viviera en Cuba
Escardaría en los naufragios
la brújula de libros sumergidos
y aún me quedaría sin rumbo,
esperando otra golondrina,
esponja de otra lengua
con sabor de ancestros,
sílabas de alacrán.

Huellas en la arena,
inventario secreto de mapas.
La flora nativa resiste:
la sierra del Rosario no reza, protege.

¡Ay, si yo viviera en Cuba!
estiraría los mimbres del cedro cubano,
a la mariposa blanca le pondría un tocado distinto
cada tanto. Aquí nada es normal:
el ozono respira con vitalidad,
la medicina acá, del pueblo es un pilar,
levantado por miles de manos.
Tendría un huerto urbano donde florezcan costumbres alpinas
reinventadas bajo un sol tropical.
Quizá, entonces, si yo viviera en Cuba
respiraría con todos bajo esta corriente.

ME GUSTARÍA QUE ESTUVIERA EN EL TALLER…

Me gustaría que, Rafael, mi padre, participara del taller de poesía.
Él llegaría con una mochila cargada de relatos expresivos.
Sus ojos, sus cejas, su semblante, sus manos:
todo era parte de lo que desplegaba antes de comenzar el relato,
para mantenerme expectante.
Desembarcaría en esta tierra de poetas sin temor, con libertad,
levantaría poemas mágicos de la nada, como cuando hacía juegos de cartas y sus palabras eran palomas invisibles u hormigas que caían de la mesa para ser recogidas por mis manos cuando no había nada.
Creo que hubiera sido feliz, aunque tal vez, si yo estuviera delante, se habría incomodado por su timidez, o quizá yo también me sentiría extraña.
Imaginemos una posibilidad para hacer que esto sea posible:
Que aunque él fuera mi padre y yo su hija, ninguno de los dos pudiera saberlo. Una doblez galáctica, un pliegue del tiempo, donde aparecen figuras de otros mundos y otros días, y en ese espacio sin dueño y sin tierra firme él pudiera ser un poeta más entre nosotros, respirando con su propia voz y su propio cuerpo, como en un sueño que antes de despertar parece que es realidad.
Quizá en este lado de la galaxia le pueda dar voz y palabras escritas a lo que él nunca pudo decir, para que no se pierda en el silencio.
O quizá para que me mantenga al día de sus pensamientos y ocurrencias,
para saber cómo le va en ese otro horizonte del universo.

Mariví Ávila


SI VIVIERA EN CUBA…

Si yo viviera en Cuba buscaría sonidos y ritmos
A los que unir las cadencias de mis ventrículos y aurículas.
Me la pasaría desplegando las alas para planear
Sobre sus secretos recónditos que acariciara siempre
La mano de ese ser de raza humana que la concibió.
La incandescencia de sus colores que saben a café,
Que saben a leche, de regusto ancestral.
Me encontraría en casa propia, llena de ventanas,
Llevaría los ojos abiertos, bien abiertos,
Pero en un continuo esfuerzo por tolerar tanta claridad.
¡Cuba!
¡Esa dimensión imposible de nuestro humilde planeta Tierra!
Esa amalgama yuxtapuesta de utopía de culturas
Enmarcadas en turquesa, esmeralda, lapislázuli cristal marino.
Las agujas de tus cronógrafos arqueadas meciendo segundos
Girando desacompasadamente hacia quién sabe qué dirección.
Siempre a punto de quebrarse, siempre presta a explotar,
Siempre lista a superarse, siempre en el foco de escena.
Quien no haya vivido en Cuba, aunque sea en fantasía,
No conoce el tesoro del pirata con pata de palo mundo.

ME GUSTARÍA QUE ESTUVIERA EN EL TALLER…

Quién pudiera ni siquiera intentar hablar teniéndote en este nuestro taller, maestro de
maestros en el arte de conversar. Encantador de serpientes que derrochas poesía por todos
los poros de tu piel. El poema no está en tu escritura, el poema eres tú, admiradísimo
Antonio Gala. Solo por escucharte unos minutos conversar, reflexionar, respirar, ha valido la
pena la mortificadora televisión. Toda España atenta a tus perlas, desde el abuelo hasta el
bebé, y tú,cual pavo real abriendo tu cola de sedosas plumas de colores para regalar a las
almas que sin respiración, para no perdernos ni una palabra, te estábamos escuchando, te
estábamos celebrando. Muchas gracias Antonio.

Henar Hidalgo


SI VIVIERA EN CUBA…

Soy océano y soy la orilla,
las olas me lamen la piel
la sal exfolia el pasado.
Varadero anfibio
con diques en el amor,
con guayabera blanca
canta Emiliano
en el malecón.
Poesía marina
cautiva el aire
con trompetas de ron,
bajo a las mansiones,
vivo sin puertas,
respiro en las azoteas,
me hundo en un colchón.

Mi espera en los soportales
no tiene prisa,
amanezco con el claxón
de alguna ilusión.
Sentimientos talasicos
inundan las costas
de la razón,
regreso a ítaca
para volver a respirar
con branquias de libertad.

ME GUSTARÍA QUE ESTUVIERA EN EL TALLER…

Todavía no es, aunque ya estuvo cerca de mi.
Esta provisto de unas pinzas tan finas que puede separar palabras como atomos
de carbono individuales.
La entropía que nos separó,
por un plato de ensaladilla rusa

Experimento de elección retardada
de wheler dice “No tenemos más derecho

a hablar de lo que el fotón esta haciendo-mientras no se lo detecta-
que ha hablar de la palabra en juego,hasta que este

no ha terminado”.
Taller de poesía o cocina cuántica,
invocación.

VUELVE A NOSOTROS» (FRAGMENTO) , poema de Rumi
Miré en las cruces de cada iglesia,
pero Él no estaba allí.
Peregriné a los templos de la India
y a los santuarios de China,
pero Él no estaba allí.
Busqué en los montes de Herat y Candalar,
pero Él no estaba allí.
Escalé la lejana cumbre del Qaf
y sólo hallé el nido del Fénix vacío.
Visité la Kaaba,
pero Él no estaba en ese turístico lugar
entre jóvenes y viejos peregrinos.
Leí los libros de Avicena,
pero Su sabiduría eludió toda palabra.
Llegué a lo más alto del trono
a dos codos de distancia,
pero Él no estaba allí.
Entonces miré en mi propio corazón
y allí Le encontré:
No estaba en ningún otro lugar.

Mónica Herrero


ME GUSTARÍA QUE ESTUVIERA EN EL TALLER…

Mi querido amigo:

¡Cuánto me alegra poder compartir contigo, a través de una carta, aquello que tanto me cuesta expresar o, aún más, lo que tan difícil me resulta vislumbrar y retener!
Una cosa es soñar y creer tener un pensamiento, y otra muy diferente es pensar de verdad y hablar de ello. De ahí mi necesidad y mi alegría de poder escribirte y de saber que en ti tengo una contraparte. Es verdad, tú lo dijiste en tu última carta, dirigirse a otro no solo ordena y obliga a estructurarse, también es molesto y confuso. Tengo la sensación de perder mis pensamientos mientras escribo, y de que sobre ellos se organiza un nuevo discurso cuyo destino ya no sé muy bien cuál es ni de quién proviene. Y podría cerrar esta carta ahora mismo con un saludo o romperla y no enviarla jamás, pero el reflejo de tu rostro me mira a través de estas líneas y no quiero hacerte esperar más de lo que ya has esperado.

Así pues, mi querido amigo, agradezco tu generosidad por haberme dejado una nota en mi último poema. Es una forma de luz, una pequeña semilla, un primer golpe junto a muchos otros primeros golpes que tienen el poder de transformar algún día lo que hoy aún no se conoce. Ahora el turno es mío, ahora me toca responder, y tú no harás nada más que mirar y esperar.
Sabes, quiero entregarte mi segundo y mi tercer, mi cuarto y mi quinto poemario, para honrar tu generosidad y para poder disfrutar de tu segunda mirada. Sé que no te tomarás la molestia de echarle un segundo vistazo a mi posible creación antes de eso. Después quiero seguir con el sexto, el séptimo, el octavo, el noveno, y ya sabré que no soy la misma. Entonces podrás contar conmigo.

Querido amigo, te escribo porque no se me ocurre otra manera de contactar contigo. Mientras escribo, tengo la sensación de que estás muy cerca y siento una gran seguridad de que las cosas ocurrirán tal como las he descrito. Eso solo me pasa cuando escribo.
En cambio, hay algo mucho más real que deseo y que temo a la vez: que formes parte de nuestro taller de poesía. Sería la manera más auténtica de crear prolongaciones de nosotros sin conocer con certeza el final. Pero me preocupa descubrir que no te reconozco, que no te alcanzo y que, entonces, ni siquiera podré llegar a ti a través de las cartas.
Eres un futuro incierto, mi querido amigo, y no sé hasta qué punto puedo invitarte a formar parte de mi presente sin distorsionar con ello el avance.
Ahora me tocará a mí tener paciencia y reconocer en retrospectiva aquel momento en el que por primera vez estuviste a mi lado por voluntad propia. Te invito, y al invitarte, invoco a mi propio ser a hacer todo lo posible para que un día estemos juntos, a la misma altura, para hablarnos a través de nuestra poesía.

Hasta entonces, permanezco con cordiales saludos,

Laura Maria Trat


SI VIVIERA EN CUBA…

Cuba es como una persona que se muestra reluciente, creativa, con mucha vida y por esa misma razón se le devalúa, se le critica, se descalifica su impulso, esa vida, mucha vida.
Las islas que llevaron la revolución, la revolución que la gente sigue bailando, la pobreza económica, el café, el habano, ¿Por qué a Cuba siempre se le presenta como la prostituta del mundo? El lugar del libertinaje, ¿Por qué no se habla de Camilo de Reinaldo de Carilda? Que pelearon y escribieron una isla de islas, saqueada, lastimada y vuelta a nacer.
Cuba es atractiva, como una mujer mirada con morbo, misteriosa, de esas de las que uno se pregunta si será cierto que se deja hacer de todo y en sus territorios uno puede olvidarse de si mismo, de su moral, de que viene de fronteras lejanas donde no hay sol, ni humedad, ni un malecón, donde los atardeceres son grises, sin brillo, donde todo parece igual o peor.
Tanta vida, mucha vida. Si yo viviera en Cuba en las condiciones de hoy, tal vez no podría ver lo bella que es y me dolería, como duele cuando uno se percata, pasado el tiempo, de que se le fue de las manos la bella oportunidad, cuando ve a lo lejos y cae en cuenta de que era feliz y no lo sabía.
Así es pensar en Cuba, que no es como ningún otro territorio y por extremadamente distinto se inferioriza, se mira de arriba a abajo, se le subestima a tal grado que se le descarta como aportante a la humanidad. Pero su gente sigue bailando con sus sonrisas grandes, saben de la violencia y los descalificantes a su pueblo de la pobreza en la que se les quiere mantener, pero van a su mar y pescan, muelen café y beben, se hunden en su selva y sueñan, se endulzan la vida con azúcar de caña, tienen vida, mucha vida, exótica a los ojos de quien no puede ver más allá.
Si es verdad que uno desea deseos Cuba es ese lugar, pero su gente poco sabe de eso me alegraría que se percataran de ello, pero como sucede para las personas es solo a través de los vínculos que uno se hace fuerte con lo bueno y con lo malo, si los países fueran humanos y los humanos fuéramos humanos otro gallo nos cantaría, uno más alegre y lleno de vida, mucha vida y no creeríamos que nuestra mucha vida es amenazante para los demás y no cortaríamos nuestras alas solo para no incomodar. Vida, mucha vida. Libertad. Amén.

LïzRA


SI VIVIERA EN CUBA…

Humano de piel habitada de siglos
En los ojos tienes la historia del mundo,
en tu boca las palabras que te nombran
en tus piernas la fuerza para escalar el dolor de existir

Piel curtida por los besos,
humano de cabello encanecido por los años
de golpes perseguidos,
de siembra ennegrecida,
de sauces llorones sobre un río de temor.

Pequeño hombrecillo que camina, mueve sus piernas,
solo cuatro pasos y se ahoga,
debe detenerse, su garganta cerrada,
sus pierna cerradas, su voz traicionera.
Paga con enfermedad la traición cometida.
Tierra invadida, es como un pueblo conquistado,
lo han invadido los heraldos de la muerte.

Lo someten unas cadenas muy cortas,
solo cuatro pasos y lo ahogan.
Se aprietan contra su garganta.
no se acuerda ya de las sórdidas hordas,
de los cuerpos cuyas tumbas fueron el río, de los niños
robados,del hambre, mucha hambre.

Tienes la piel habitada de siglos,
¿quién te habita ahora que has perdido la memoria?
Ahora que eres como un extraño.
Si los pájaros cantores habitaran el aire de tus pulmones,
tu traición sería diminuta, casi una
perla antigua que engarzar y llevar en tu mano.

Ana Barletta


SI VIVIERA EN CUBA…

Si me dieran a elegir
viviría a la orilla de tu mar.
Oh tu inmenso mar!.
Circundado, amurallado
a la defensa de tus invasores,
esos que no pudieron contigo,
esos que te matan de hambre.
Cuba
Si fuera yo tu hija…
Yo seria la cantora
y tu la melodia.
Donde podría caminar
sin ver a tus niños felices.
Suena la pelota de basket ball
suenan los pases entre compañeros
suenan las carcajadas
¿Dónde las pantallas touch?
De eso te previno un profeta.
Cuba
Si fuera yo tu hija.
No me llamarian agnóstica
a la hora de un debate.
Ni sería la amante del universo
por admirar una estrella.
Tampoco sería la atea del pueblo
si no me somatase tres veces el pecho.
Cuba, me llamarias hija
así, a secas: hija mía!
Tal vez me dirias:
No pienses tanto, hija,
terminarás quedándote sin una sola neurona.
Si viviera en Cuba
Tendría que iniciar nuevamente el nivel primario.
En Cuba un mesero conversa de astronomía, tiempo y espacio.
En Cuba te sientes en deuda con el mundo.

Que ganas tengo de ser cubana.
De salir a la calle,
donde la cerveza sale en un barril con llantas
y tú, llevas tu propio vaso pa” que te refresquen la garganta.
Ganas de cantar un bolero
en un parque cualquiera
donde tocar la guitarra no es de menesterosos,
ahí los nombran artistas del pueblo.
En el malecón de la Habana
recitar a mi amor, un poema:
“Me desordeno amor, me desordeno”.
Quedar cerca de su corazón, demorada,
y al sentirme enamorada,
no sentirme por el eterno, condenada.
Si viviera en Cuba
juro por Dios
que me perdona siempre
que no podría yo ser más feliz.

Arelis Juarez


SI VIVIERA EN CUBA…

Si viviera en Cuba
contemplaría el mar,
respirando nostalgias,
recuperando cuerpos,
añorando música,
duelando utopías.
Migraría hacia los rincones
donde los olores encienden amores,
las fotos reviven sueños
y los cantos acunan luchas.
Acariciaría la resistencia de sus muros,
cobijándome en su corazón ardiente:
la música colorida,
el cuerpo cobrizo.
Bebería la sabiduría que surca siglos,
reverenciando la risa libre
y el pregón audaz.
Comulgaría en la mesa grande,
cantando la vida, el dolor, la muerte,
el encanto y la decepción,
junto a los trovadores de antaño.
Amaría esa tierra compleja,
bella y dolida,
tejida de esperanza,
herida de luchas,
preñada de sueños.

Maria Julia Ardito


SI VIVIERA EN CUBA…

Si viviera en Cuba el sol me broncearía de otra manera
caminaría despacio, respirando claridad sin tiempo
y el mar me contaría secretos del mundo antiguo
que nadie ha escrito todavía.
Aprendería a bailar con mi nostalgia vestida de gala
y podría ser como las palmas cuando las acaricia el viento.
Mi corazón artista cantaría con latidos
de otro ritmo circadiano y allí, lejos de este espacio
me haría nuevas promesas.
Si viviera en Cuba, podría soltar
todo aquello que me pesa y guardaría solo la luz
que desprende el sol abierto solo para mí.
Y entonces, sin darme cuenta en aquella isla
sería más feliz.
Si viviera en Cuba…

Dolores Granados


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