CARILDA OLIVER LABRA

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Esta semana leimos a la poeta cubana Carilda Oliver Labra. La poesía de Carilda Oliver, en todos sus componentes teóricos, debe apreciarse como un canto a la libertad humana, a la defensa de la dignidad de la mujer como sujeto político.
Para conocer más sobre la vida y obra de esta artista, recomendamos la revista Poesía más Poesía, N° 7.

POESÍA

Por poderosa sangre voy llamada
a un latido constante de temblores.
Me quedo en esa huída de las flores,
con ese fin de soledad tocada.

Y cerca de esto, que parece nada,
me transcurre una furia de esplendores
con ganas de vivir, como dolores
del fondo de la vena a la mirada.

Trasiego audaz, mandato de la estrella
(cuando te llevo aquí casi soy bella):
ahógame en tu rabia salvadora,

recógeme de mí -que soy lo inerte
y tú eres lo que vive de la muerte –
en la pluma patética y sonora.

DI, VERSO

Estaba abril en la calle
cuidando del mediodía;
era domingo y se oía
la muerte andar por el valle.
¡Ay, verso, párate, estalle
tu agonía y tu bravura
y diga la lengua dura
este zumo de venganzas,
este polvo de Matanzas
oloroso a sepultura!

Di, verso, toda la brasa
del día, que cada niño
era gota de cariño
estremeciendo la casa…
Di que todavía pasa
-ay, que pasa todavíala ametralladora fría
entre la carne y el cielo.
¡Di que pongan un pañuelo
sobre otra madre vacía!

Recuerdo que fue a la una;
que almorzaba, que en mi sopa
hubo sangre, que la copa
se apagó como una luna.
Recuerdo, verso, que alguna
vecina ajena a dolores
dijo: «¡cuántos voladores!»,
pero que fui hasta la puerta
para encontrarme despierta
la luz sobre los horrores.

Navia y Vera saben cómo
la sangre saluda lejos.
Versalles conoce espejos
donde repetir el plomo.
Voy al recuerdo, me asomo
y asisto a un llanto que empaña
hasta el ojo de la araña…
¿Quiénes, quiénes cortarán
el luto viejo del pan
y el pésame de la caña?

Di, verso, tu largo tedio
de huesos recién molidos,
di cadáveres hundidos
y estudiantes sin remedio.
Di este crimen, este asedio
de calaveras llegando.
Di el vergajo, di el matando
con la tortura, el retozo
de la soga, el calabozo.
¡Di, verso libre, hasta cuándo!…

Y manda a poner espadas
adentro de manos verdes;
sí, verso que me remuerdes
las venas desesperadas.
Ten las alas preparadas.
Sal como pólvora nueva.
Dile al pueblo que se atreva
contra un paisaje amarillo.
¡Vuélvete pronto cuchillo
aunque la muerte nos llueva!

Deja ya, verso, el cobarde
elogio de mariposas.
Tienes que hacer muchas cosas;
por ejemplo: di que arde
para el laurel una tarde.
Di que la patria se enfría,
di este cuento: el Goicuría
desde ayer tiene otros nombres.
¡Di que seremos más hombres
después de Reynold García!…

TÚ ERES MAÑANA

Canto al joven puño ardiente
que da guerra y armonía:
lo mismo hace poesía
que se alza combatiente.
Juventud, pan esplendente
que disimula la piel:
¡cómo ganas el laurel
cuando los muchachos nuestros

-milicianos y maestros-
aprenden bala y papel!

¡Qué gusto da ver los modos
con que cuidan la bandera!
Trastornan su primavera
cortando cañas, ay, todos
ensucian botas y codos;
no importa la hierba mala,
ni piedra en que se resbala,
ni surco entre fango, lejos,
ni sol quemando pellejos,
porque el cuerpo tiene ala,

cumple luz, para centella,
vuela sin amo y sin norma.
Juventud: eres la forma
del amor, mágica huella;
firmas con sed, das estrella.

Soldado, obrero, estudiante
vienes delante, delante;
entras cantando al honor
y te florece el sudor
como una perla importante.

Siempre fue joven la mano
que esgrimió pluma o espada;
con disparo y con balada
se desmorona un tirano.
Noche, tarde o más temprano,
ármate de libro fiero;
pero ten pronto el acero
y si la palma se inquieta
haz el verso del poeta,
usa el rayo del guerrero,

Juventud: regalo verde,
fiesta de todo, absoluta;
lo mismo es nueva la fruta
que el sueño que se nos pierde.
Saludable y alta, muerde
con furia, alegre salpica.
Juventud, pólvora rica,
hambre de siempre en las venas:
¡rompe, rompe las cadenas,
goza, baila, reivindica!

Me vas faltando y te adoro
como a vida que se va.

No asumo tu gracia ya;
pero aunque voy sin tesoro
no lamento, no deploro
pues te agarro dulcemente
cuando algún adolescente
me echa risas en la cara
y al bañarme su agua clara
torno a beso de repente.

Uses pincel o martillo,
toques piano o guíes tanque,
no habrá nada que te arranque
la justicia en el gatillo.
Sé siempre dueño sencillo
del amor en general.
No hagas daño, no hagas mal;
canta, lucha, ve a la escuela;
sé la estrella que desvela
en el cielo universal.

Juventud: salta a la calle,
destruye sogas y mitos.
Tú eres mañana… Infmitos
soles verás en el valle.
¡Que nunca un miedo te calle,
que no te encuentre el reptil,
que -militar o civil-
no comas los corazones,
que sostengas relaciones
con la rosa y el fusil!


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