LA ARAÑA

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LA ARAÑA

La tejedora de trampas con arte y astucia.
La que borda su pegajosa patria del espejismo.
La encantadora de muertos del alma,
cadáveres de falsa democracia.
Desde los muros del poder, la araña acecha
¡Cuidado! refleja flores en su tela ultravioleta,
la belleza de la lluvia cubre el engaño
del cementerio suspendido
con efímeros diamantes.
La tela aún húmeda no arde,
el fuego no puede quemar las lágrimas de hilo.

La que atrae alas para cerrarlas.
La que transluce cielo y entrega encierro.
La que hace su telar entre las plantas de las terrazas
donde quedan pegados los incautos
los de la risa floja e interesada ceguera.

La araña les regala abrigos de seda,
los envuelve con lengua afilada
rellena de veneno y paciencia,
les borda un sudario brillante
mientras sus hilos de sombra susurran:
vendré a comerlos cuando el temblor los delate,
o el hilo invisible se rompa sin testigos.

Ya no serán dueños de sus vidas.
No hay sombra que escape a ese abrazo:
los hilos pegajosos que los envuelven.

Mariví Ávila


LA ARAÑA

Enredado en mi diario vivir
un cuerpo azul, escurridizo
como la capa del mar,
violento y misterioso mar,
que con mis ojos alcanzo.
El horizonte y lo que viene después,
un pájaro lleno de amor
se me escapa.
Se me escapa lo que más feliz me hace:
un atardecer al borde de una orilla,
mi amor partiendo
como una flecha en la oscuridad.
La siento
apuñalandome con su ráfaga helada
siento la certeza
pasar por mi corazón.
En su camino profético
de vocación poética
me hiere tiernamente
y por esa herida
la vida se hace más urgente.
Enredada en mi diario vivir
soy yo misma la araña
que teje en silencio
con un hilo de palabras
las fantasías de un buen vivir
que otros imaginaron.
Y es por eso
que no me tambaleo tan fácil
ni pierdo el suelo bajo mis pies
porque una tela me sostiene
como la poesía que salva
a nuestra humanidad.

Laura Maria Trat


LA ARAÑA

Ícaro de los perihelios,
luminosas distancias
me sitúan en el centro de tu imagen.

Con la piel a punto de desquebrajarse
anudo las telas que nos unen,
peleándonos por un padre
abundante de bahías intactas.

Perseguida de razones ilógicas
me voy a la calle de los santos
a buscar tu nombre maldito.

La realidad
es la prematura secuela
de nuestros puntuales
deseos.
Poesías colinérgicas
resbalan por la malla
de estéticas arañas
curando los rasguños
del cielo,
a resguardo de un mundo
enmarañado
cosido a tiros de lana.

Volátiles coordenadas
guían el vuelo nupcial de las abejas,
mariposas en el estómago
ahogadas con el hilo rojo
de las ilusiones.

Testamento vital:
morir en domingo,
con un sol de invierno
y sonidos de un lunes cotidiano.

Zumbido universal
por las ventanas del tiempo,
Dios nos observa a las 3 de la mañana
me acomodo en el hueco de tu espalda,
sucede en todas las ciudades.

Mónica Herrero


LA ARAÑA

Ayer pedí que desaparecieras,
y te me apareciste en un paisaje.
Donde andaras jugando a lo único?
Y yo que te espero como un niño huérfano.

Ayer pedi que limpiaran mi memoria,
y me enredé en una telaraña
donde cuelgan uno a uno mis recuerdos
en los filamentos que salieron de mi misma.

Ayer pedi por un milagro
y desapareció Dios.
Si no comprendo el misterio
estaré condenada a la vida.

Arelis Juarez


LA ARAÑA

Miel y veneno,
Composición sustancial de la vida.
LRA

Una araña saborea en sus colmillos los restos
de victimas atrapadas en su tela.
Con estupor mira lejos,
allá donde se juntan mar y tierra.
sueña bosque y cielo,
ancho mundo,
altos árboles, vida llena.
Ambiciosa de pendientes borrascosas,
de hojas inestables,
de vistas conmovedoras.

De memoria la araña sabe sus mentiras.
atrae a sus redes con devaneos,
escarcea con incautos, los hechiza,
los envuelve con sus cantos ensalivados
con el néctar de su vientre.

Sus hilos la llevan lejos,
oscilando entre un lugar y otro,
llevada por el viento,
aprovechada de él.

Un día posada sobre un tronco,
otro colgada de una pared,
otro caminando bajo la lluvia,
otro oculta en la oscuridad,
otro día, germina miles de huevos
de hijos que no conocerá.

Sus ocho ojos enfocan lo que puede ser,
diminuta e invisible
se cuela en lugares impensados,
el armario y las esquinas,
en las hojas de plantas verdes que se confunden con ella,
con sus colores inauditos, brillantes, fluorescentes,
colores de araña camuflada y acorazada,
viajera entre musgos y vitrinas,
entre orbes y campos.

Su pequeñez atemoriza,
gritos desopilantes la reciben,
extraña, extraterrestre en su tierra,
monstruosa, solitaria,
bestia voraz,
condenada a la fatalidad,
por extranjera, por ajena, por desconocida,
le temen, la odian, la matan.

Incólume, sencilla, ligera,
una araña cruza el camino
el que no lleva a ningún lado,
lo cruza como mandato vital,
como algo inexorable por hacer,
inevitablemente.

Una araña teje una última red,
para atrapar los encantos del mundo,
tal vez un avión o para columpiar a un elefante,
así de fuerte, así de extensa, así de magnética,
así la vida de esta araña que sorbe mundo,
que haciendo telarañas espera paciente
que caiga en sus redes el deseo final.

LïzRa


LA ARAÑA

Viento o atrevida gota
desbaratan su tela,
la araña paciente y laboriosa
la vuelve a tejer.
Esclavos del lenguaje, hombre, mujer
no pueden deshacer su telar,
es tan firme que necesitan la ayuda de otro, de otros.
La vida nos vive,
en un firme y robusto telar
complejo discurrir de palabras.
La vida nos teje,
hebra a hebra,
vive en cada palabra, en cada pulsación
y en cada latido, va hilando su música secreta.

Ana María Barletta


LA ARAÑA

En lo alto de los muros, la araña
busca el rincón más quieto de mi sombra.
La veo danzar con su hilo de aire
tejiendo pasados…
Usando el viento para hacer una trenza con destellos de sol.
Y lo vuelve todo música…
Cada hebra es un puente que sostiene mi casa colgante del vacío,
su hilo es firme, puro y vivo:
No se rompe.
Su red es corazón abierto a caminar entre ausencias que hacen ruido.
De su vientre vacío salen nombres que no conocerán el mundo.
Todos juntos cruzan el puente infinito que les lleva a mi casa colgante.
Allí, se detiene la risa entre sus manos,
donde el sol recoge amaneceres…
Donde todo aún puede ser un comienzo…

Dolores Granados


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