LA TARDE DE TORMENTA
Se incorpora la lluvia al primer mes del año,
cómo no recibirla sin admirar la belleza de lo que cae
sin cuerdas ni bozales, sin súplicas eclesiásticas,
con discreción salina y tan solo su hiato abierto
como vía de escape, quizá de futuro.
Brota de la llu, una semilla de Hidra,
primera sílaba altiva en su sonido,
la que inaugura el descenso a la tierra
y despierta a mi yo, serpiente de agua,
chamana de las profundidades,
confiscando truenos, despertando mi marejada.
Tormenta que se acerca a manantiales subterráneos,
iniciando mantras al son de cuencos tibetanos.
Desde allí abro el abanico multicolor de las fallas,
deslizándome por cada grieta,
haciendo de las venas de la tierra
mis rutas internas, mis caminos de verdad,
infiltrando un veneno vital
en los mares profundos que dan agua a los que callan.
Cambio mi piel por otra,
la dejo colgada en las ramas
del árbol del bien y del mal,
aquel paraíso del Edén perdido.
Una piel más húmeda para deslizarme,
escapar de voces opacas,
desplazarme cercana a lo que vibra
y me sostiene.
Me nacen escamas medicinales;
lo que la tierra ha callado por siglos
me llama desde sus rumores secretos,
abriendo branquias entre ellas.
Reclamo mi veneno alquímico,
mi ser reptil de la grieta que sigue respirando
a pesar de las tormentas.
Mariví Ávila
LA TARDE DE TORMENTA
Si no quiero decir nada,
¿Qué es lo que digo cuando escribo?
Y si quiero decir algo,
¿En realidad estoy queriendo decir
lo que estoy diciendo?
¿Qué transparentes flecos llevan las palabras?
¿Qué penacho de finos pelos,
A modo de parapente,
Las hace tan volátiles
A los rigores del niño viento?
Un auriga moviendo constelaciones,
Jugando al escondite en agujeros negros
Que transparentan antiguos sinsabores,
Perennes precipitaciones
Con ritmos espasmódicos
De neumonías mal curadas.
Bacterias infecciosas fagocitando días,
Engullendo horas…
Y tambores que anuncian
La danza ritual en torno al fuego.
Henar Hidalgo
LA TARDE DE TORMENTA
Sobre un cielo negro, hendida
la noche se alza.
Susurra la garza.
El pecho horadado por brillo aciago,
emerge cavando su voz glacial
se desgarra, retumba
un eco que chirría.
Una fuerza impelente
anuncia su llegada,
golpea inexorable
socavado albor.
Las torres de marfil
no resisten
semejante tambor,
y el sueño ligero
se derrumba.
Bajo mis manos temblorosas
se astillan los versos
que nunca llegaré a decir.
Mientras tanto, en la tarde
se escucha el susurro
de la garza, enhebrando
su fantasmal canción.
Laura Maria Trat
LA TARDE DE TORMENTA
La tarde de tormenta
tenía inundada la ciudad.
Todos buscamos un refugio
para este frío invernal.
Buscando una bebida
que trajera calor a mi cuerpo
fui a dar a un hogar
el hogar de Maria de los Ángeles.
Tenía una olla grande,
la sopa era bebida por ninos
ninos hambrientos
niños con frío, sedientos de amor.
Todos los niños le abrazaban
pegados a su cuerpo grande
aquellos brazos no alcanzaban rodear su cuerpo
parecía una madre.
Nadie sabía que María de los Ángeles estaba muerta.
Arelis Juarez
LA TARDE DE TORMENTA
Madera mojada,olor del barro, hojas arrinconadas, plumas impermeables,sonidos nítidos,
cosas que me atormentan, olvidarme de ti, la página en blanco, la oficina de empleo, los
días festivos, las navidades, llegar tarde, entrar en casa con las botas mojadas, la ropa vieja,
los gritos, los susurros, las fronteras, los perros sueltos, la indiferencia, los mensajes de mi padre,
la grasa abdominal, el hambre en el mundo, la incultura , la barbarie, la IA, las casas sin libros,
las exigencias,las amenazas, el frío en los ensayos,las prisas, los consejos, la música de mi juventud,
los adolescentes, los intrépidos, los cazadores, los militares, los banqueros , los toreros…los domingos.
Mónica Herrero
LA TARDE DE TORMENTA
Se ha desatado la tormenta,
los aullidos de la bestia se hicieron realidad,
las bombas cayeron ante ojos asombrados.
Los pobres cernícalos
creen que el monstruo los salvará.
Piensa, cerril hombrecito, serás tocado por las preciosas
piedras del imperio.
Pobre mujer ingenua que cree que el esperpento la salvará
de su esclavitud.
Alejarse del mal ,
protegerse de no caer en él,
no ser uno de ellos.
Permanecer en pasos de caminante,
¿acaso la felicidad sea esa sutil alegría?
Ana Barletta
LA TARDE DE TORMENTA
Desnuda
Fetal
sonriente
Perruna
Con la piel manchada,
Y con la nariz mojada.
Redonda y líquida,
Gatuna.
Alas de ángeles vencidos
por el peso de su piel acuosa.
Soy fiel a mi pasado
y no se si mi presente
Lo disfrutaré mañana,
cuando la lluvia amaine
y la calma reine,
Y sin embargo
Y entonces digo
que quiero otra lengua
Y otras manos
y otros cerrojos
Y otros cabellos
Y otros latidos
Y otros alientos.
En esas tardes de tormenta,
recostada entre manos
de yeso y de cristal,
con largos cabellos de mazorcas secas
formando a los dioses
Nacidos del delirio,
Ojos de serpiente,
patas de macho cabrío
en un matraz,
piernas aladas,
Un solo ojo
Y bocas con mil pies.
En los espejos rotos,
La incertidumbre tiembla,
Los libros hechos polvo.
Tonantzin Rodirguez
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