
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Fantasma de mis desvelos velados,
antes urgencia ignota en hilos deshilados,
ciclón, tiburón, zarza letal que agujerea,
desagüe raptor que arrastras y violentas.
Mi espejo, mi gemelo, rico en marañas;
mi cólico, mi vértigo, mi vahído,
la nada, el vacío verde que me inflama.
Con flecos de eternidad me obsequiaste,
dibujaste mis palabras en las llamas del otoño,
me tapizaste de ambrosía suculenta
para alcanzar el podio en mis celestes cumbres.
Nada se me escapaba, el íntegro era eso.
después de caer, seguir cayendo
agarrado a los tentáculos del alba,
resistiendo, cual roca, el deshielo,
como un recuerdo en sueños.
Henar Hidalgo
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Yo pensaba que la cosa era mía,
que el abrazo de niños
no era más que eso,
una mano mal dada.
Y sin embargo,
en el transcurrir de las horas,
los rayos del sol
se transforman.
Puede que por aquel entonces
los sueños, para mí,
no eran sueños,
puede que simplemente no quise hablar
sino decir.
Las manos no obedecían.
Se iba a caer,
en cualquier momento,
un pergamino del techo,
una carta desconocida,
uno de aquellos carteles
que no dicen nada
y nos llaman.
Colgados en un rincón mal iluminado
me había detenido
para entretener con ellos
a las ratas.
Un poco más tarde
y las farolas del crucero
me hubieran detectado
y soñaría allá
y no aquí.
Laura Trat
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Lo que el espíritu del hombre
ganó para el espíritu del hombre
a través de los siglos,
es patrimonio nuestro y es herencia
de los hombres futuros.
Luis Cernuda
Un pasado prendido en el recuerdo,
en su carrusel de Céfiro:
las manos que ya hicieron amistad con el polvo
continúan amasando en nuestra memoria
sus blancos vestidos de loto,
entre lunares recién nacidos.
Las cuerdas cósmicas anhelaban quietud y olvido,
pero existen mares colmados de inmensidad
que despiertan claridad en almas que intentan su regreso,
cediendo al muro las palabras descubiertas.
Estudiantes escondidos
en bibliotecas secretas,
vampiros de las letras
liban la médula del tiempo
y las cadenas quedan fuera de su cárcel.
Vidas que buscando su canto
fuerzan la justicia divina,
como un candil apagado
desafiando a la noche.
Sorbiendo los vientos del destino,
la vida insiste en su invento,
sospecho que Cernuda ya lo sabía
cuando, advirtió, con filo:
«La vida siempre obtiene revancha
contra quienes la niegan.»
Así se apagan insomnios aéreos
inseparables de pupilas entrando a su invierno.
Como si el desorden injusto
fuera tormento de las estatuas que lo provocan.
Templada ya el alma vieja,
se hizo el silencio,
pues el rayo verde nunca fue visto.
Mariví Ávila
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Que querrá decir este título
imagino casi un cuadro de Dalí
o una sombra con cara de risa
o un vago sentimiento
de algo que pasó con consecuencia.
Quizás
un rostro
un gesto nítido
una mirada furtiva
o acusadora
que se esfuma
en la memoria
un visitar un lugar que creía
desconocer
volver a contener una experiencia
que creí vivir
una situación que me marcó
pero no me detuvo
tratar de elucidar
si lo que ví
fue realmente,
si mi ‘yo’
no es más que sueños
sin anclas en la realidad.
Carmen Aros
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Nuestras conversaciones se suspendieron
Sobre la tarima llegó una gabardina alta y delgada
Provocó admiración generalizada.
La vejez es una enfermedad como otra cualquiera,
Y la risa linda.
Y tras el pasillo, otra risa, ahora hacia atrás cimbreante la cintura
Y hasta el próximo día.
Otra vez vuelvo a ver.
Insistencia en El Retiro.
En el puente me da un poco de timidez, pero ya se me pasará.
Brincos. Saltos pequeños.
Mirada como de sabia y manos de El Greco manejan piezas de ajedrez.
En la plaza, gano yo. Despedida desilusionante.
Y el día cumbre de mi vida:
El claro de bosque, donde el fotógrafo hizo la foto.
Yo, visionario.
Vestida de saltimbanqui, rombos de arlequín, piernas de cigüeña y madera de bancos, con curiosos, con advenedizos peligrosos, árboles y mesas, y sillas verdes de metal y la gitana diciendo:
«Esta chica tan guapa».
Y los pistachos con café, y la derrota, dientes comiendo
Su boca grande
Labios fresas con el pelo que se caía y sus ojos y sus pómulos sobresalientes
Y sus notables manos de
El Greco manejan las piezas de ajedrez.
Aire, agua, vegetación,
Voz de Buenos Aires, música ambulante.
Mi padre en la barca y yo con una espada.
Nubes vagas, cielo azul y verde estanque.
Y la estatua posando su mirada otra vez sobre nosotros, andarines, andarines, hacia allá. La estatua dice: «adiós, mortales, efímeros. Y, principalmente, tú, iluso, que nunca comprendes nada. ¿no ves que estás ya muerto? ¡relájate, hombre!»
Yates, millonarios, islas, mares, perlas, dulzura de vivir…
Continentes, planetas, rasgos del Universo…
¡En un tiempo tan breve, sin juicio ni dialéctica! ¡Claudicando!
La puerta grande de negro metal, siempre abierta,
Se cerró por siempre para mí.
Ya no pisaré más esa yerba.
Camino abajo, «yo no hubiera podido eso». «Y, sin embargo, así fue», dije yo, pobre de mí.
En la plaza, pierdo yo.
Adiós, amor mío, fueron las mejores percepciones de mi vida, como la del sol engañoso.
Luego: distancia, distancia, avión, distancia, distancia…
Y adiós al amor…
Y adiós al desamor…
Y, en conclusión…
Buenos días, olvido.
Manuel Díaz
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
En los duelos del desierto,
acorazada con un peto de malla,
piso la tierra esperando a Hamlet.
Se oculta con trincheras de libros,
cierra las puertas de su locura,
en sus laberintos fantasmales.
Nunca será reducido,
se inventa las leyes,
para engañar al miedo.
Nadie puede descubrir
las habitaciones paternas,
los turistas miran la apariencia
de los retablos.
Ningún precio para un rescate,
las patologías,las recetas
los diagnósticos se acumulan
con los tickets de la compra.
Sueños ladrando a la luna
de un Sócrates delirante,
reclamando la deuda
de los recuerdos.
Aquiles aprieta los tobillos
en las anclas del pasado,
el otoño cambia de piel,
me escondo bajo las hojas
hasta que pasen los perros.
Rezo a lo inesperado.
Mónica Herrero
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
Hay sueños ingenuos
como los infantiles,
que nos hacen seguir soñando
escapando a la realidad.
Hay sueños perversos
prohibidos
por prohibidos
olvidados.
Hay sueños sencillos
esos que se sueñan despiertos
sueños que nos ilusionan
que nos hacen seguir vivos.
Hay sueños con vacas gordas
y vacas flacas,
sueños que son recuerdos
y sueños que son interpretados.
Soñar
Soñar que se vive en los pronombres
y nombrarte: tú.
Tú, mi sueño con “a”
Con “a” de amigos, por ejemplo.
Soñar que al cerrar tus ojos
de casualidad me encuentres ahí,
justamente en la esquina de una calle cualquiera
una calle de una gran ciudad, por ejemplo…
Arelis Juárez
COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS
La vigilia y sus listones rotos me soltaron en el sueño.
Lo supe en la caída, liviana como hoja libre,
Disfruté cada centímetro del descenso
Desenchufe mi alma,
Mi pensamiento, todo era oscuridad.
A mis temores de muerte, vinieron los brazos de Morfeo,
Toma mi cuerpo inconsciente, ligero como diente de león,
Y susurró en mi oído la profunda verdad:
Ya no era de este mundo terreno, volaba,
Yacía entre geranios rojos,
Alumbrada por las luces de cuatro lunas
A la entrada de las vasijas por llenar.
La primera vez, abrí los ojos entre brumas,
Situada a la izquierda del plexo solar,
En el centro, mi corazón latiendo, vivo,
Una argamasa de penas y llanto,
Mezclada con risas y alegrías ¿mías? ¿De niñas?
De mujeres luminosas,
Reflejadas en espejos enteros y rotos.
Lloré un largo rato al mirarme completa,
Como si las brisas lo anunciaran:
Todo, la vida, el temor, el cansancio, la fortuna de los días,
Titubeante, tomé mi mano,
Conducida al fondo del laberinto,
Otra vez andando, otra vez pie a tierra,
Otra vez, el Minotauro y yo, sentados en la vereda en la claridad del día.
LïzRA
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