
Esta semana nuestra coordinadora nos ha invitado a realizar una interesante tarea, escribir un COMENTARIO CRÍTICO SOBRE la lectura de los poemas de Ivan Yauri. A continuacion nuestros trabajos:
COMENTARIO CRÍTICO SOBRE LA LECTURA
DE POEMAS DE IVÁN YAURI.
La escritura de Iván Yauri, poeta peruano nacido en 1963, ejerce una crítica feroz hacia el poder del capitalismo salvaje, plasma el dolor del asalariado, del trabajador tratado como un simple número, como si se tratara de un objeto sin alma que pertenece al poderoso simplemente para sus objetivos.
Su poesía se lee dolorosa y testimonial, es el grito de la indignación colectiva, haciendo denuncia.
En el poema Arte, construye un lugar para detenerse, para organizarse en torno a él, dice que desde el arte se devanan los trucos del enemigo, se pueden construir herramientas para esquivarlos o encararlos.
Promover el arte, dice, dejando la rabia a un lado para poder escribirla.
Dice «El arte es para la revolución», me parece que está haciendo una declaración política que me lleva a conectarla con la escritura de Miguel Oscar Menassa. cuandol dice: “El capitalismo ha aprendido a tolerar la protesta. La manifestación en las calles ya no lo incomoda: la absorbe, la convierte en espectáculo. Lo que no pueden controlar es la creación.
Y la escritura es reacción y es creación.
Escribir y dejar de lado la rabia como dice Yauri podría llevarme al pensamiento de Menassa, donde la creación sería la única revolución posible, es decir la revolución del lenguaje.
Dice que la poesía no sirve para cambiar el mundo, pero sí para que el mundo no nos cambie del todo.
Desde el propio sujeto en esa transformación invisible que va cambiando la sociedad poco a poco.
Yauri denuncia desde el grito, Menassa desde las grietas del Estado, por los eslabones débiles del Estado, para penetrar en el tejido social.
Este otro fragmento de Bajo Imperio:
Secuaces acólitos de los réditos
Esterilizando coloquios. Edulcorando
sumarios. Plácemes y parabienes.
Negociando pormenorizadamente sus esotéricos códigos de barras.
O sea, allí donde a las palabras se les vacía de contenido para desligarlas de la protesta o revolución, e introducir su ideología, sus mentiras esterilizadas, la esclavitud edulcorada.
Otros poetas latinoamericanos también denuncian, critican, exponen los abusos del poder:
por ejemplo, Pablo Neruda muy crítico con el fascismo y la represión:
Los conquistadores pasaron, como huracanes de sangre, como ríos de acero, arrasando la tierra.
América, levántate y anda,
desde el polvo de tus muertos,
desde la sangre derramada.
Octavio Paz, aunque con un lenguaje más simbólico, toma buena nota en su escritura de los abusos del poder en la explotación agraria y el sistema económico en México:
Entre la piedra y la flor:
El patrón es la piedra
el peón, la flor.
Entre la piedra y la flor;
el llanto.
Mariví Ávila
IVAN YAURI
Arte para la revolución
Leo a Iván Yuari pensando en Paulo Freire, algo tienen en común, su compromiso con el pueblo y su seguridad en que la transformación de la vida indigna solo puede salir de él. Ambos escriben sobre la rebeldía innata de los oprimidos, adormecida, obstaculizada, asesinada por mecanismos invisibles pero efectivos, ambos buscan que el pueblo se despierte que se levante, que piense críticamente, que se organice. Freire toma el camino
pedagógico, alentado por Marx, por los teólogos de la liberación, por el pensamiento crítico que le devuelve a los nadie a través de la problematización de sus condiciones de vida la capacidad de escribir una historia que si los incluya, una historia con su propias palabras con su universo de frases, con su hacer, su sentir, con su diálogo abierto fundado en la solidaridad y el amor.
Yauri toma el camino del arte, en sus poemas encontramos una invitación a construir un mapa, el mapa de la revolución, la sensibilidad poética, estética y política que encuentra en los paisajes de los pueblos del Perú, en las vidas de personas cotidianas carentes de cetros, sin insignias, como poeta Yuari es un campesino más, encargado de dispersar las semillas originarias, cuidarlas y hacerlas crecer para el disfrute social y colectivo, su poesía que es arte, es un mapa que revela rutas de escape, vías alternas a la conquista, la división, la
manipulación, la invasión cultural, estas últimas utilizadas por los opresores para inferiorizar y obturar la potencia y autonomía de los pueblos, este arte que propone Yauri “cuida la chispa” que genera poder contra el poder.
No es fortuito que ambos, Freire y Yauri, junto con otros, nutrieran con sus pensamientos las luchas latinoamericanas de los 50 ́s a los 90 ́s, Nicaragua, Chile, Cuba, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, convulsionados por las luchas obreras y campesinas, por los movimientos sociales que alentaron y alientan hasta nuestros días la idea de que otro mundo puede ser posible, y puede ser una posibilidad porque así como ellos lo mostraron siempre habrá un resquicio, una nota al margen, algo que irrumpe y se resiste a la integración, a la alienación que tanto mal nos ha hecho.
La belleza aquí cobra otras dimensiones, porque no es lisa ni pulcra ni transparente, la nuestra, la de los pueblos mestizos es una belleza vital, en constante devenir, prófuga de los lugares de culto, con lenguaje propio, con dialectos de universos míticos, de misticismo, sin técnica ni teorías, hay algo que se cuela en ambas escrituras: la vida de las personas, sus formas de hacer, su praxis, es lo que da lugar a la nominación del mundo, una nominación que necesariamente tiene que ser retrabajada a la luz de los nuevos acontecimientos por las manos del pueblo para después ser nominada nuevamente y así hasta el infinito en un movimiento dinámico permanente, que busca la transformación y que evita la cristalización, el anquilosamiento en un solo esquema, en una sola forma de mirar la realidad, el rechazo por la implantación de narrativas y verdades absolutas.
Yauri y Freire, dos rebeldes valientes que nos dejaron en sus obras la invitación a realizarnos en una esperanza que no espera y que justamente porque no espera genera sujetos activos frente a su realidad, con capacidad transformadora siempre en colectivo, siempre con los otros, organizados y libres.
LïzRA
COMENTARIO CRÍTICO SOBRE IVÁN YAURI
Iván Yauri (Perú, 1963) se inscribe en una tradición poética que usa la palabra como herramienta de denuncia y de resistencia. Su escritura se enlaza con la de otros autores latinoamericanos, como por ejemplo César Vallejo, que ha hecho de la poesía un espacio de confrontación contra la violencia, la corrupción y la desigualdad. Pero mientras que Vallejo compadece al hombre perseguido por los heraldos negros, y declama que „quisiera […] tocar todas las puertas, y suplicar a no sé quién, perdón, y hacerle pedacitos de pan fresco aquí, en el horno de mi corazón…!“, Yauri lleva la lucha hacia una radicalidad contemporánea más urgente. Sus versos se convierten en un grito colectivo que
busca interrumpir la normalización de la injusticia.
A la hora de resaltar esa fuerza y su pasión por la revolución, más que una posible pena o compasión para con el pueblo, resulta interesante la comparación con el poeta Vladímir Maiakovski. Ambos poetas abren una brecha en la tela demasiado apretada que fue impuesta por quienes quieren mantener su poder a toda costa y a cualquier precio. Escribiendo producen una rajadura y gritan contra la asfixia, contra las injusticias cotidianas, contra las corrupciones y las guerras.
Yauri y Maiakovski utilizan su poesía para dirigirse tanto al pueblo como a gobernadores y otros personajes. Así, el lector queda comprometido a no interrumpir la cadena de transmisión, y a pasar la palabra hasta llegar a las posiciones más altas y hacerlas tambalear. Hay que pasar el mensaje. Hay que dirigirse directamente a los implicados, nombrar las injusticias y miserias por su nombre y declamar las cosas que ocurren en las tinieblas.
Dice Yauri en su poema Caso cerrado: «[…] y el Comando Conjunto aterrorizó camiones, bares, escuelas, bicicletas. Le destrozó el cráneo a la risueña empleada de un Municipio, como si por eso, alguna vez, alguien de entre nosotros fuera a dejar de caminar o de cantar.»
Y declama Maiakovski en su poema La guerra y el universo, con la misma fuerza de no dejarse doblegar por el poder ni por la violencia, sino siempre optar por la voz y la poesía: «Mi solitaria voz humana se eleva entre gritos, entre llantos en el día naciente. ¡A ver! ¡Vamos, animaos! Fusiladme, ponedme contra el paredón! ¡No seré yo quien cambie de colores!».
Versos citados:
● El pan nuestro del libro Los Heraldos Negros (1918) de César Vallejo
● Caso cerrado del libro Reapertura del sumario (2007) de Iván Yauri
● La guerra y el universo (1916) de Vladímir Maiakovski
Laura Maria Trat
IVAN YAURI
Su poesía no deja inmune. Sacude, penetra golpea. Escribe revelando siempre el lugar desde donde lo hace, desde la entraña de un pueblo en lucha. Desde un exilio velado y una nostalgia que lo tiñe. Viaja a través de las letras y juega con las formas. Apunta a la lucidez y destila fina ironía.
Maria Julia Ardito.
COMENTARIO SOBRE LOS POEMAS DE IVÁN YAURI
Ivan Yauri, nace en Peru en 1963. Su poesía, eminentemente social, es una poesía que es del pueblo para el pueblo. Sus poemas y su posición en el mundo del arte me refirieron a dos poetas: José Portogalo y Miguel Oscar Menassa.
Con Miguel Oscar Menassa conocí a Tupac Amaru y hoy por segunda vez me encuentro con ese personaje de la historia que habla de nosotros mismos, nosotros los que nos llamamos: Pueblo.
Yauri nos dice que hay que aprender a levantar poder contra el poder.
Miguel Oscar Menassa nos dice:
El enemigo es peligroso
tiene una máquina
de crear ilusiones.
El enemigo
tiene leyes que reglamentan
la acumulación de ilusiones.
La poesía
úsela.
Buen arma contra el enemigo.
Yauri: en su poema “Insaciables” termina el párrafo responsabilizando a Dios de la masacre.
Miguel O. Menassa, en “Para que algo nazca algo tiene que dejar de vivir» termina el poema con: Después hubo horrores que se olvidan, horrores donde toda la culpa la tenía Dios.
Y para terminar con un tercer poeta al cual me condujo, fue al poeta prometeico Leon Felipe y su poética social cuando nos dice en sus Versos del Caminante:
Sistema Poeta Sistema
Empieza por contar las piedras,
Luego contarás las estrellas.
Arelis Juarez
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