MARGARET RANDALL

-

MARGARET RANDALL (1936 – 2016)

Feminista, activista social, escritora, fotógrafa y poeta, su obra literaria puede ubicarse, en gran parte, dentro de la generación beat.

Durante los años cincuenta vivió entre los artistas del expresionismo abstracto neoyorkino, emprendió un viaje de veintitrés años que la llevó a residir, temporalmente, en España, Vietnam y varios países latinoamericanos.

La obra escrita de Randall se fue entretejiendo entre el inglés y el español. Abarca más de cien libros publicados con poemas, ensayos, entrevistas… Entre sus poemarios editados en castellano, citaremos: El rizoma como un campo de huesos rotos y Dentro de otro tiempo: Reflejos del Gran Cañón.

Esta admirable mujer murió en Portage, Pennsylvania, el 11 de noviembre de 2016, en vísperas de cumplir los ochenta años de edad.

SELECCIÓN DE POEMAS 

CUANDO LA JUSTICIA SE SENTÍA EN CASA

Algo ha cambiado.
Solo lo viejos amigos,
aquellos que compartían los chícharos
y el arroz blanco
en las noches sofocantes de La Habana
me dicen todavía compañera:
designación dulce
que significa camarada o amigo
amante o familia
en esos días luminosos
cuando la justicia se sentía en casa
con nuestro deseo.

Ahora, no pocas veces,
es señora:
regresión a la prehistoria
cuando casada o soltera
joven o vieja
era de mayor importancia.

De todos modos, compañera y compañero
están labrados indelebles
en los troncos oscilantes de las palmas
en el granito de la Sierra Maestra
y a lo largo de la costa oculta
de una Isla que todavía grita libertad
en los vientos huracanados.

(Traducción de Víctor Rodríguez Núñez y
Katherine M. Hedeen)
Fuente: Círculo de poesía. Poemas y con
versación con M. Randall

 

ESTACIONES

El otoño fue crudo ese año,
la temperatura cortaba la carne.

Quedaban ecos,
zumbando en los tímpanos,
riéndose de la inutilidad de las manos.
Las hojas huían de las ramas,
incapaces de resignarse
al no retorno.

El invierno fue peor.

Los pies hormigueaban
bajo el pesado fieltro
que cubría las mesas
con sus pobres ofrendas
de mate y bizcochos,
mientras afuera nuestros cuerpos
se congelaban inmóviles.

La primavera debió traer alivio
pero no lo hizo.

Cada tulipán,
cada pimpollo de azafrán
nos recordaba
que ella no está aquí
para absorber su color,
abrazar su impaciente esperanza.

El verano completó un vacío
que sabíamos sería seguido
por otro,
menos vívido quizás
que el anterior
pero enterrando el mismo escalofrío
bajo la piel,
la misma pérdida.

Las estaciones se desmoronan
Dicen que no te sientes en casa
hasta haber vivido en una
durante las cuatro estaciones.

Lo que no dicen es
que nunca te sientes en casa
cuando una parte de tu hogar
te ha sido arrebatada.

(Traducción de Leandro Katz y Diego Fernando Guerra)
Fuente:
Círculo de poesía: Poemas y una conversac. con M.R.

 

SALGO AFUERA

Salgo afuera, al aire de los pinos
una mañana de enero en Nuevo México.

Parada justo entre el confort del hogar
y el rostro rocoso de la montaña
mis ojos se lavan en la familiaridad del asombro.

Cada rama de pluma de apache
cada flor de cactus está iluminada.

Me acarician todos los colores del invierno.
Lentamente, me doy cuenta de mi respiración,
de afuera hacia adentro, de adentro hacia afuera,
tal inmensidad expandiendo y contrayendo los pulmones
en un ritmo fácil.

Pero de pronto el paisaje se torna
las calles llenas de humo de Bagdad.

Y una mujer, quizá de mi misma edad,
quizá idéntica a mí en temperamento y esperanza,
lucha para respirar mientras corre.

Pero no existe para ella lugar seguro.
No existe en esa ciudad de mezquitas
boca arriba, como blanco recientemente pintado,
junto a las aguas del Tigris.

En Bagdad, donde mira la mujer
el humo negro que tose en las puertas
las llamas que succionan las aristas de los edificios
que ya dejaron de ser edificios,
que ya dejaron de ser hogares.

Donde el llanto de un niño no se apaga.
En el resplandor de esta mañana en Nuevo México
otra vez respiro.

No puedo comprender cómo ni por qué
soy capaz de inhalar este aire
y exhalarlo de nuevo.

No lo puedo comprender.
¿Cómo es posible que mi gobierno
en este preciso instante continúa aplastando
a un pueblo a medio mundo de distancia?
Más de 15.000 ataques
es la contabilidad de una noche de noticias
Más de 22.000. Más de 55.0000.

Ahora ni siquiera publican los números
porque los números y el daño no concuerdan.
Y yo acá, entera,
respiro este aire frío y limpio.

Al menos, debería quemarme con esta contaminación
que viaja como el sonido
a su punto de origen.
¿La mujer a quien me asemejo?
Siento su mano sobre la mía.
¿Qué mirarán sus ojos ahora?
¿Algún día seremos hermanas?

(Traducc. María Vázquez Valdez)
Fuente: Ocurre mientras dormimos, blogspot


¿Te ha gustado esta selección? Te invitamos a unirte y participar en el taller de poesía Grupo Cero, haz click en el siguiente enlace para comunicarte con nuestra coordinadora, la poeta y psicoanalista Helena Trujillo Luque

Compartir

Novedades

MARGARET RANDALL

POR MI MALA CABEZA

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO

ESTE BARRO QUE ME CONFORMA…

COMO UN RECUERDO EN SUEÑOS

Categorías Principales

Artículo AnteriorPOR MI MALA CABEZA

Comentarios