POR MI MALA CABEZA

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POR MI MALA CABEZA

Desconcierto.

Abro los ojos y no distingo la noche del día.
Ella juega conmigo,
trae voces,
cantos antiguos de mamá dolida.

Mi mente esconde recuerdos.

Te deseo siempre como única luz.
Los rincones se apagan, pierden fuerza.
Resulta breve la vida.

Mi lúcida cabeza
deambula por tiempos perdidos,
enciende el deseo de solo tú,
ese imposible amor de carne.

No encuentro las letras que forman tu nombre.
Siento tu piel entre mis dedos,
tus ojos esquivos en mis pupilas.

Aparecen sombras.

Ayer viví,
me perdí,
hoy estoy aquí.

No entiendo…
me canso.

Brillo cuando te veo,
pero desapareces al instante.

Te busco.
El recuerdo se desvanece.

¿En qué refugio de mi mente estás?

La soledad es mi condena,
mortaja cruel de luchador,
despojo cruento de años largos.

El tiempo no tiene forma,
se escurre y mi cuerpo no responde.

Solo atisbo el recuerdo de tu voz brillante,
tus labios tiernos,
tus ojos vivos.

 

María Julia Ardito


POR MI MALA CABEZA

Fui invitado por los lobos,
presionado por mi mala cabeza.
Confié en mi funda de neopreno, negra
como la peste negra,
con forma de perro caníbal
y me presenté en el Reino de España.

Yo, invisible en aquel momento,
corrí a los brazos de mi madre ausente
por miedo a que, de pronto, desaparecieran.

Después corrí por las televisiones
con las patillas desmedidas saliendo de la funda
y me puse a llorar amargamente,
pues los flechazos recibidos
tiempo atrás habían olvidado sus flechas,
y yo, actor igualmente dolorido,
rompí así mi pequeño corazón,
dejándolo hecho trizas
bajo la luz de los platós.

Sin arnés ni correa recorrí los
informativos abiertos para mí,
liberando a la bestia encerrada en mi boca,
que había ido ensayando su gruñido
en el aire que la llevaba hacia su destino,
inspirada durante tanto tiempo
en su hoyo volcánico.

Bajo el mandato ungido por las urnas,
en una promesa de sumisión,
casi llegué a la combustión espontánea
en aquel descompuesto lugar erótico
que antaño me esperaba.

Entonces, la funda del lobo
mudó de piel sin avisarme
y quedé expuesto a la jauría
de afilados comentarios
de periodistas con hambre zurda
y de mi propia gente inmigrante.

El calor que subía a mi frente
y descendía por las galerías
ocultas de mi piel,
de aquella soñada versión heroica
de mi cuerpo,
reclamaba para mí
una lengua del Mar de la Plata
en pleno centro del Reino.

Me sentí hechizado
quizá demasiado hechizado,
por el aliento de azufre
que exhala este Reino demoníaco.

Reconozco que ese olor me atrae
sin embargo lo rechaza mi bolsillo
tatuado por patrones de oro.
Esperaré un poco
a que regrese el hombre
que debe de haber en mí.

Confuso por ese olor y la humedad
que recorrían mi cuerpo,
quedó mi mirada clavada en una tienda de pasteles,
quizá sea una parte de mí, pensé.
Después, aquella dulzura se convirtió en galería
de juguetes fetichistas,
eróticos, donde residían las mejores
obras de arte para mí: látigos relucientes,
mordazas y este ambiente oscuro
que, en pleno día no me deslumbra.
Quizá yo viviría ahí.
Después de todo, pediría una pizca de harina
para embadurnarme
y sentir mi piel trabajada por un sueño
de amores infantiles en un velo de blancura.

Mi cuerpo sin costuras, palpando
espejos que me miran sin decir nada,
me siento magnético, afrodisiaco.
Sin embargo no pude
pagar la cuenta de aquella manifestación divina,
pues me cosí los bolsillos
por miedo a ser atracado
por los zurdos en pleno éxtasis.
Creo que este es mi hombre,
al que todos adoran.
Con este me quedo.
Me tomaré la píldora de la tarde
y regresaré junto a mis dueños,
dejando tras de mí
pólvora de lobo,
las patillas conocen mi camino.

Mariví Ávila


POR MI MALA CABEZA

Por mi mala cabeza
casi todo lo perdí
excepto la otra mitad,
la que vino por mí.

Y estoy aquí
Intentando lo que se dice
un poema
y pienso en ti.

Quise ver más allá de tus ojos
buscando la palabra “amor”
esa palabra que me diera la luz
para otra palabra
y nuevamente la perdí.

Dicen que está en mi corazón.
Dicen que cada uno tiene una palabra
Y no la encuentra
Pero sí la busca. ¡Oh! si la buscara…

¿La encontraría?
No sé, no sé.

Si ya casi todo lo perdí
encontrar la palabra de este crucigrama
¿Será encontrarme a mí?

Arelis Juárez


POR MI MALA CABEZA

Por mi mala cabeza
voy dando tropezones,
caigo, me levanto
y vuelvo a caer,
cometo los eternos errores
de la amante infiel,
coqueteo en los bares solitarios
de luz fría
con estupefactos señorones
de piel cansada
con ansias de erecciones.

Me escabullo de sus manos
carnívoras
dando tropezones
en escapada fugaz,
deseando haber sido sabia.

Por mi mala cabeza
miro hacia atrás
sin arrepentimiento,
me espera en casa
un marido vergonzoso
empeñado en virtudes silenciosas.

A la noche siguiente
vuelvo a salir
a buscar los tesoros
desnudos de una juventud
enterrada bajo escombros
de acciones equivocadas,
tropiezo nuevamente
con esquinas lujuriosas,
con amantes desteñidos;
en el tropezar y el caer
descubro un algo doloroso,
una espina clavada en mi
costado,
un saber que algo se ha perdido,
una presencia amorosa
que abrazaba mi alma
y se quedó en las calles
mustias del hastío.

Carmen Aros


POR MI MALA CABEZA

Por mi mala cabeza
de la cocina al salón,
hay un viaje por japón
o te beso por sorpresa.

Nunca corrijo los hechos,
las sílabas son gorriones
que anidan los pensamientos.

Se me caen los versos
de los bolsillos rotos,
se caducan los amores
o prescriben los sueños
cuando te miro a los ojos.

Por mi mala cabeza
nunca riman los poemas,
luego se colocan solos
cuando Borges los recuerda.

Por mi mala cabeza
siempre es la primera vez,
solo llevo cinco pisos
de escaleras al revés.

Por mi mala cabeza,
dejo secar la madera,
llego en momentos precisos,
el bosque crece sin mi consentimiento,
y los ciervos saben volver a casa

Hay un desastre ordenado,
en las matemáticas del alma,
pero no vale para limpiar los cristales.

Mónica Herrero


POR MI MALA CABEZA

No en el aula
sino sobre el papel.
No quiero acusarme, no,
no quiero acusarme…
¡No quiero acusarme!

Una simple lechuga
contiene enciclopedias.
Sobre la tierra, yacente,
no ambiciona,
ha llegado a su zénit.
Si acaso: ser fuente
de energía futura.

(Añoro un perfume de lavanda…

Y los animales, ¡tan disciplinados!
Contempla si no esas tozudas hormigas
en esa línea de ida y vuelta,
trabajadoras sin queja…
O en la selva, la jerarquía,
que no es sadismo
ni ilegalidad
sino nutrición y orden.

…olisqueado en la noche…

En especial, los pájaros,
tan libres, sí, porque
se inyectan el aire inmenso
que quizás nosotros expiramos.

…mientras clarinete y piano…

Todo es armonía,
todo es luz abundante
según las leyes de Dios, que arbitra y combina el Universo
según su juicio jota jarana.

…acarician mi atenta escucha)

Y, mientras tanto, yo,
hombre o mujer,
-eso qué más da-,
a contracorriente,
equivocando,
fallándolo todo
y contra todo
por mi mala cabeza.

Manuel Díaz


POR MI MALA CABEZA

La ciega luna se estrella en las almas sin cabeza, se estrella en el ciervo herido que soy,
en la cierva blanca que fui.

Cabeza de oso en la alfombra,
cabeza de ciervo en la pared.

Cabezas disecadas, cabezas reducidas.
¡Tantas cabezas fusiladas!

Cabezas de señoras y señoros
con copete de pavo real.
Gallinas que se pasean por el mundo
con sus cabezas repeinadas con desprecio.
Abalorios de perlas que sostienen
devotas cabezas.

¡Ah! Esa cabeza con peluca que vomita odio,
espeluzna.!!!!
No es una peluca empolvada del siglo XVI,
es una peluca despeinada del siglo XXI
¿Sería demasiado guillotinar esa cabeza ridícula?

Mi cabeza alcanza la náusea.
escucha, escucha, así sabrás
dónde se esconde el enemigo.

Ana Barletta


POR MI MALA CABEZA

Por mi mala cabeza sobrevuelan hazañas
el olor de las flores e ideas extrañas,
uno a uno mis pensamientos, me abren caminos,
me mantienen andando sin un punto fijo.

Y es que tengo la cabeza mala,
sueño paisajes con sus aguas claras,
veo guirnaldas entre despojos,
me parece brillante lo que es poco.
Amo las crueles verdades,
esas que dificultan mis vanidades,

Mi mala cabeza me llevó por senderos,
callejones sin salida y agujeros,
a la locura del amor y el espasmo,
a la peripecia de la vida con su encanto.

Mi mala cabeza movió mis huesos,
desbordó mi corazón, habló por sus huecos,
mi mala cabeza se llenó de palabras,
palabras que arden,
fabulosas promesas,
que ensanchan la vida más allá de la meta.

Mi mala cabeza
quema mis noches
arde en mis ojos, me llena de abrojos,
pequeñas heridas abren mi piel y mi pecho,
voy andando por un paso estrecho.

Mi mala cabeza alborota jilgueros,
viajeros del tiempo, tejedores de cielos.
Esta mi mala cabeza atraviesa el éter
me juega la vida,
me envuelve en su brisa,
me acaricia, gustosa de verme.

LïzRA


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