EN LA CUMBRE DE LA ONU

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Ésta semana nuestra coordinadora nos ha invitado a realizar una crónica poética acerca de la 81a. Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas ONU, la cual se desarrolló del 22 al 29 de Septiembre del 2026, en su sede de Nueva York.  A continuación los trabajos de cada uno de los integrantes.


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

Pensé que estaba entrando en el más allá,
que aún se podían tejer pactos entre todos,
soluciones para estados y naciones,
para ricos, para pobres, para los que sobreviven aún.
Y escuché en bocas de salvajes elevados a dioses
que es el dinero el que impone su melodía
en los asuntos del terror.
En los púlpitos del consenso se repetía
que las soluciones llegan al ritmo de las monedas
que marcan el compás.

Había dioses amenazantes
elevando la voz desde un púlpito
desmoronado por verdades de humo,
y por los áticos del silencio.

Mientras mantienen a medio mundo
temblando bajo un dolor que no cesa,
detenido por balas de mierda que descienden
de aviones de papel ebrios de petroleo,
exterminan pueblos enteros.
Y la ley es descartada por los salvajes,
como si fuera un idioma que nunca quisieron saber.

En aquella sala se extraviaron frases que no fueron escuchadas,
cuando un viento tenebroso irrumpió,
dejando los asientos vacíos
a la entrada del sembrador de muerte,
que destilaba su saliva inmunda,
propagando su veneno,
con voz honda de averno,
desbordada con la sangre que roba a los pueblos,
la misma que a ellos sustrajeron un siglo atrás.
Y desde aquel tiempo desterrado
¿Cómo anclarse a este presente?
¿Cómo sostenerse en una sala casi vacía
si no es recurriendo al vituperio y la depravación?

En este escenario del terror, y presente desolado
entran voces cercanas a las almas que no huyen,
que enfrentan el dolor con proyectos de solución.

¿Quién no sintió el impulso de unirse a los aplausos limpios de la ética,
si no fuera por el amor oscuro del que trafica con piel canela?
Discursos que invitan a retirarse de la sala a doña ignorancia,
discursos inmunes al miedo, que invitan a crear tierra de esperanza.
Esa onda expansiva que va germinando en los pueblos
que aman, trabajan y generan resistencia luminosa,
evolución sana.

¡Desterremos el hambre del mundo!, dijeron.
¡Yo soy el rey de la democracia!, me pongo la corona
cuando cumplo con mi verdad.
La exijo siempre, como el premio Nóbel de la paz.
Mientras van secando las venas de la isla que canta bajo el sol.

Hay frases que son como bailarinas suspendidas en el aire,
esperando la liberación de su música.
«El mundo no puede esperar», dijeron.
O » No son cifras ni animales, son personas» , esto tiene que cambiar.
Y la paz deambulaba por la sala,
limosneando amor entre mandatarios,
esos que la desean como a un novia,
pero no la aman ni la amarán.
La nombran como si fuera una prostituta
que resbala sobre cáscaras de banana,
causando escarnio y carcajada,
entre los que la usan como mascarada
sobre una naranja que flota en un éter de impudicia.
La sangre cotiza en bolsa
mientras van renovando armas
que relucen en los bolsillos,
la guerra siempre los llena.

Había traductores camuflados en un campo de naranjas,
confundiendo la palabra mujer
con bacteria, con impura, con mal augurio
o mercancía lista para la fauna del jet privado.
Muros, tumbas para la cultura,
ventanales abiertos a las armas.
Todo quedó a oscuras:
allí las almas caducaron,
y nadie las sabe reciclar.

Una boquita de pez pedía
sin tener oposición
un mundo en blanco y negro,
que al que se oponga le manda un batallón,
inyectando dinero en las fábricas de armas,
robando petroleo donde haya.
Y la paz,
esa que anda en boca de todos,
dijo, dice y dirá, finalmente vendrá a nosostros
como divino maná .
Con la fuerza llega la paz
decía el pez de coral.

La tecnología avanza más rápido que las palabras;
como van ordenando los peces globo.
La nueva educación quieren imponer:
a la inteligencia artificial
ningún límite se le pondrá.
A los del dragón dormido hay que superar,
su rio amarillo nos lo podemos agenciar
y los ojos no los achinarán.

La guerra, la más amada,
generala de arsenales de monedas
se oculta en su lecho de humo y gemas
a costa de los demás.
Hay que construir más fronteras, dijeron,
para custodiar los tesoros de la tierra
para los que saben manejar.
Pues no hay que dejar que controlen
los que no saben ya pensar, ni comer, ni soñar.
Hay que construir pasillos para elegir a los piojos
conducir a los que sirven para las canteras
y los demás a la mar salá.
Y yo, en medio de todo,
intentaba recordar
qué palabras usaba el mundo,
si alguna vez tuvo dignidad.

Mariví Ávila


 

PALABRAS

Las que se han olvidado
De su intención original.
Palabras déspotas y aterradoras
que dan miedo
que lastiman la esperanza
que causan una epidemia de desolación.

Delegados grandilocuentes
pomposos,
creyendo sus discursos
rebozando sabiduría.

Huecos, sin sentido
la paz global amenazada
por injusticias billonarias
y tecnólogos robot.

Cuándo se perdieron
las buenas intenciones,
donde quedaron los altos valores,
casi habíamos creído
aprender algo
después de muchas crueldades
hacia nosotros mismos.
Se esfumaron las resoluciones
de paz, seguridad y equidad
si alguna vez las hubo.

Sin embargo creo
en nuestra humanidad
en nuestro sentido de supervivencia
en encontrar el camino perdido
en dar voz a todas las palabras
amables y justas
para forjar puentes sólidos
entre tierras y gente.

Carmen Aros


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

Si a la ONU fuera,
haría una pregunta.
¿Sabéis vosotros cómo huele una patera?
Huele a orines y a heces.
¿Qué puede pensar esa mujer con un bebé en brazos
al subirse a un pequeño barco abrazada a su hijo y lanzarse al medio del mar?
¿De dónde viene, de qué infierno viene?

Propondría psicoanálisis para todos,
¡Qué disparate, pero no cuesta nada soñar!

Propondría un tiempo para las amapolas,
para curar celos y envidia.
Escucharían la voz de los pueblos que gritan hambre,
el latir de los pobres del mundo,
“los nadies”, el clamor de los nadies escucharían.
Escucharían los gritos de los niños rotos que siempre fueron víctimas.

Fachas poderosas que como Edipo
se quitaron la vista para no contemplar el crimen,
pero el crimen se cuela por las rendijas.
Sus oídos taparon, no escuchar, no escuchar, las voces de los poetas del pueblo.

Ana Barletta


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

Tengan por seguro que Trump es un imbécil,
Que todo lo que dice son idioteces,
Que se burla de nosotros diciendo memeces,
Y que adora la Muerte al compás de sus heces.
El siervo Netanyahu le secunda en sus preces
Diciendo lo mismo en todas las veces,
Asesina matando de Palestina sus gentes,
A mujeres y niños cuando ahí más florecen
Sus vidas sesgadas por sus armas de muerte.
Y ahora yo, en la reunión de prensa en la cumbre de la ONU, le pregunto al mandatario americano:
-¿Por qué hace ud. todo esto?
Me responde:
-Ud…¿de qué periódico es?
-Del periódico La Humanidad.
Se gira oblicuo la bestia
Y pone mal semblante.
Sus ojos se achican y su voz es
La de un ignorante.
-Sí-dice-, ese periódico de bulos y mentiras (¡ah, qué farsante!)
Hay risas entre los suyos, pero yo no me arredro y le contesto.
-Pruebe ud. y diga conmigo:
«Es la luna perlada
La que se columpia en el cielo,
La que con su luz ilumina los sueños
De los hombres».
El mandatario se reclina y se yergue.
«La arboleda me acoge en el silencio y el agua del río me acompaña todo es paz y quietud mi alma se regocija y el amor me prende el corazón».
El mandatario mira a los lados.
«El aire sereno es brisa suave que se filtra en mi piel y me inspira los versos de la vida y la armonía».
El mandatario entorna los ojos.
«Dios nos ve y nos da la clave, amaos los unos a los otros como yo os he amado».
El mandatorio llora, la poesía lo ha vencido, la palabra lo ha vencido, ya es suficiente. Todos los reporteros hacen fotografías del arrepentimiento del mandatario. El asesor da orden de que todo se suspenda, de que todo termine, de que termine el sufrimiento del mandatario. De que termine el sufrimiento de Trump.
Pero yo no me arredro, yo no me apiado del mandatario. Subrepticiamente, saco mi pistola, disparo al mandatario y mato al mandatario Trump.
La sangre del mandatario es un geiser símbolo de libertad. En el intervalo del pasmo, ofrezco mi pecho.

Manuel Díaz


 

LAS CUMBRES DE LA ONU

Cumbres de alto nivel
componen la montaña de la ONU,
zopilotes disfrazados de águilas
sobrevuelan la cima
en busca de carroñas que engullir,
animales pequeños, liebres y ratones,
uno que otro pato moribundo,
muerto de hambre,
encerrado en una isla o en un diminuto país,
limitado en su propia riqueza,
poseedor del oro negro, maderas preciosas,
empobrecido y desechado
un objeto sin valor, un nada ni nadie.

Ni que decir de los halcones amaestrados,
entrenados para el control biológico,
pájaros de hierro van y vienen
desatan guerras,
rapaces aves aplomadas
cazando miedosas presas,
envueltas en rumores, rivalidades y envidias,
¿Cuándo se sublevaran?
Podemos organizamos para cantar.

 LïzRA


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

En la cumbre de la ONU,
Justo en el mismo pico de la cumbre,
Hay una mano abierta,
Esperando otra mano amiga.
El color de su piel
No es negro, ni blanco,
Ni rojo, ni amarillo;
Es del color de las palabras,
Y está desnuda, sin anillos.
Aunque de cutis delicado y fino,
Sus palmas son recias y callosas,
Sus dedos largos y huesudos.
Muchos quieren darle limosna,
Pero ella quiere trabajo digno.

Henar Hidalgo Riol


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

Inaugurada la cumbre por miembros del partido interior
vigilados por los indios en las canchas,
comienza un mono en el informe para una academia.

El presidente de Estados Unidos mastica
el diccionario de nuevalengua,
el golem y él atados por el mismo pie.

Los tigres azules sin bengalas,
susurran a los lobos de Jack london,
kerouac se emborracha en las salas vacías,
mientras esperan a Dios.

Una vieja veterana de las alcantarillas
olfateaba las pezuñas rosadas del mundo.

En la calle, Federico García Lorca
mira la luna en los escaparates
y revisa el whasap de los indios.

En sierra maestra Ernesto y Fidel
escriben los boletines del mediodía,
la niebla borra los contactos de telegram.

En córdoba arden los libros,
las estrellas acogen a los poetas
en los horizontes alfombrados.

Se ciernen las rapaces de la guerra
en los palcos de la inflación.
Mientras las gallinas predican
en la gran manzana,
las belugas resoplan
las redes de los aranceles.

Va llegar el día en que
los hierros nos oxiden las ganas
o las hienas consuman
los corazones de la desinformación.

La poesía nuestra arma vital,
los poetas oteando el futuro
conquistando las cumbres,
nos salvarán.

La verdad es una resistencia poética.

Corresponsal del Grupo Cero en algún rincón del tiempo.

Mónica Herrero


 

EN LA CUMBRE DE LA ONU

Los sastres del mundo se dirigen por la 1ª. Avenida de Manhattan, a la Tierra de Ninguno, a la Tierra de Todos. Han reforzado la seguridad, el tráfico se ha transformado, algunos, para cobertura al evento recurrieron al M15, que va a hacer una parada en la Calle 42, su estación más cercana. Mientras el East River observa todos desde sus aguas tranquilas.
Es la 81ª. Asamblea de las Naciones Unidas, que convoca a sus Estados miembros, para el sostenimiento de una carta firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945. “Nosotros los pueblos de las naciones unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, (entre otras acciones) hemos decidido a unar nuestros esfuerzos para realizar estos designios”, dice.
Aquel de su último año de mandato, apertura el evento con un signo de alerta: El avance de la tecnología, el cambio climático, la desigualdad, el uso del hambre como arma, el poder… ¿Quién lo tiene? ¿A quién se le niega?, Haremos algo para que el poder no sea una polaridad?
Cómo era de esperarse, se pronunció uno de los mayores y no era precisamente para rendir homenaje a la escultura de Frederick Reutersward. Quieren quitarle el nudo al revolver, disparan ráfagas sobre los campos del saber inocente. Dijo que no tienen hambre sus hijos porque ha disminuido el desempleo, pero en las iglesias, crecen las líneas y las gentes se cambian las vestimentas para recibir una segunda ración de alimentos, donados por alguna tienda de almas nobles.
Quedan ciento veintidós, y hay quien defiende el sistema multilateral centrado en la ONU, establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Instan a las potencias mundiales a rechazar todo tipo de confrontación. “Diálogo”, dicen, el mundo quiere paz, no guerra, no mentalidad fría.

También llegó, la que sabe hacerse espacio propio, encontró una silla y se hizo escuchar. Llegó la palabra poética, aquella que sabe decir sin decir exactamente y cuando todo parece un caos (y para esto citaré al poeta Miguel O. Menassa, que nos dice: Cuando todo está destruido, la única posibilidad es poética), todo empieza a tomar sentido.
Habló aquel que conmovió al pleno citando al padre de la literaria africana Moderna, para defender la existencia misma de la esta organización, que une a las Naciones.
“Cuando nos reunimos en el suelo de la aldea iluminado por la luna, no es por la luna. Cada hombre puede verla desde su propio recinto. Nos reunimos porque es bueno hacerlo”. Chinua Achebe
“Otro mandatario nos recuerda a Gandhi, para advertir el peligro al que estamos expuestos: La violación de una regla conduce inevitablemente a la violación de otras reglas”
Y aquel país gobernado por una mujer, la invitación a la participación de más mujeres en la Organización, recordándonos las palabras de Alfonso Reyes: “La única manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente universal”.

Siendo este un trabajo de un taller de Poesía de Grupo Cero, lo realizó citando el verso: Si somos más, podemos ser mejores.

La Indígena

 


¿Te ha gustado esta selección? Te invitamos a unirte y participar en el taller de poesía Grupo Cero, haz click en el siguiente enlace para comunicarte con nuestra coordinadora, la poeta y psicoanalista Helena Trujillo Luque

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