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Selección de poemas destactados 2023.02.02

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Esta vez leímos poesía erótica del blog «El sexo no cae«.

Vicente Aleixandre

SE QUERÍAN

Se querían. Sufrían por la luz,
labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.


Alfonsina Storni

ESTO ES AMOR

Esto es amor, esto es amor, yo siento

en todo átomo vivo un pensamiento.
Yo soy una y soy mil, todas las vidas

pasan por mí, me muerden sus heridas.
Y no puedo ya más, en cada gota

de mi sangre hay un grito y una nota.
Y me doblo, me doblo bajo el peso

de un beso enorme, de un enorme beso.


Guillaume Apollinaire

OH PUERTAS DE TU CUERPO

Oh puertas de tu cuerpo

Son nueve y las he abierto todas

Oh puertas de tu cuerpo

Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas

En la primera puerta

La Clara Razón ha muerto

Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza

Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza

Hasta mi corazón

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada izquierda

En la segunda puertaHa muerto toda mi fuerza

Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes

Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón

Tus párpados latían como en la brisa laten las flores

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada derecha

En la tercera puerta
Escucha latir la aorta

Y todas mis arterias hinchadas por tu sólo amor

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído izquierdo

En la cuarta puerta
Me escoltan todas las primaveras

Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque

Subir esta canción de amor y de los nidos

Tan triste para los soldados que están en la guerra

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho

En la quinta puerta

Es mi vida que te traigo

Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse

Y en la sombra muy cerca muy bajito

Tu boca me decía

Palabras de condenación tan perversas y tan tiernas

Que pregunto a mi alma herida

Cómo pude oírlas sin morir

Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece
tocarlas

Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca

En la sexta puerta

Tu gestación de putrefacción

oh Guerra está abortando

He aquí todas las primaveras con sus flores

He aquí las catedrales con su incienso

He aquí tus axilas con su divino olor

Y tus cartas perfumadas que huelo

Durante horas

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo de tu nariz

En la séptima puerta

Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva

Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar

Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría el mar

Y el olor de los naranjos te envolvía de amor

Mientras en mis brazos te acurrucabas

Quieta y callada

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho de tu nariz

En la octava puerta

Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que soportan

El cielo exquisito de tu cintura elástica

Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna

Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu alma

Con la novena puerta

Es preciso que salga el amor mismo

Vida de mi vida

Me junto contigo para la eternidad

Y por el amor perfecto y sin ira

Llegaremos a la pasión pura y perversa

Según lo que queramos

A todo saber a todo ver a todo oír

Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor

Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo

Entre dos columnas de perfección

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos saben abrir tan bien.

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