Selección de poemas destacados 2022.12.01

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Este vez conocimos a la escritora, poeta, cantante y activista norteamericana Marguerite Annie Johnson, más conocida como Maya Angelou San Luis Misuri. Su poesia nos acercó a temas de gran relevancia y nos impresionó su voz poética clara y potente que consigue empoderar al corazón dolido, llamando a la lucha para adquirir independencia y responsabilidad sobre el propio destino. Para conocer más sobre esta autora y su biografía impresionante, recomendamos la lectura de la revista Poesía más Poesía número 190.

A PESAR DE TODO ME LEVANTO

Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes arrojarme al fango
y aún así, como el polvo… yo me levanto.
¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros,
bombeando en la sala de mi casa.
Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto.
Así, yo me levanto.
¿Me quieres ver destrozada?
Con la cabeza agachada y los ojos bajos,
los hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.
¿Mi arrogancia te ofende?
No te tomes tan a pecho
que yo ría como si tuviera minas de oro,
excavándose en el mismo patio de mi casa.
Puedes dispararme con tus palabras,
puedes herirme con tus ojos,
puedes matarme con tu odio,
y aún así, como el aire, yo me levanto.
¿Mi sensualidad te molesta?
¿Surge como una sorpresa
que yo baile como si tuviera diamantes
ahí, donde se encuentran mis muslos?
De las barracas de la vergüenza de la historia,
yo me levanto.
Desde el pasado enraizado en dolor,
yo me levanto.
Soy un océano negro, amplio e inquieto,
manando,
me extiendo, sobre la marea,
Dejando atrás noches de temor, de terror.
Me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindado los regalos, legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.

PÁJARO ENJAULADO

El pájaro libre salta
al lomo del viento
y flota viento abajo
hasta que cesa la corriente;
moja sus alas
en el naranja de los rayos de sol
y osa reclamar el cielo.
Pero un pájaro que acecha
en su jaula angosta
apenas puede ver tras
las rejas de rabia
sus alas están contraídas y
sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.
El pájaro enjaulado canta
un temeroso trino
sobre algo desconocido
mas ansiado aún
y desde la lejana colina
se escucha la melodía
pues el pájaro enjaulado
canta a la libertad.
El pájaro libre imagina otra brisa
y tenues vientos alisios
entre árboles anhelantes
y los gruesos gusanos que aguardan
en el pasto iluminado de alba
y designa al cielo como suyo.
Pero un pájaro enjaulado permanece
inmóvil sobre la tumba de los sueños
grita su sombra en el clamor de una pesadilla
sus alas están contraídas y sus pies atados luego,
abre la garganta para cantar.
El pájaro enjaulado canta
un temeroso trino
sobre algo desconocido
mas ansiado aún
y desde la lejana colina
se escucha la melodía
pues el pájaro enjaulado
canta a la libertad.

LA FAMILIA HUMANA

Noto las diferencias obvias
en la familia humana.
Algunos somos serios,
otros propensos al humor
Algunos afirman que sus vidas son vividas
con verdadera profundidad
Y otros sostienen que no, que sólo viven
la realidad.
La variedad de tonos de piel
puede confundirnos, abrumarnos y deleitarnos.
Somos marrones, rosados y negros y púrpuras,
tostados y azules y blancos.
Me embarqué hacia los siete mares
y me detuve en cada tierra.
He visto las maravillas del mundo,
pero ni a un solo hombre común.
Conozco a 10 mil mujeres
que se llaman Jane o Mary Jane,
pero no he visto ni siquiera a dos
que fueran idénticas.
Buscamos éxito infinito,
pero todos nacemos, morimos y partimos.
Diferimos en cosas muy pequeñas,
pero nos parecemos en cosas importantes.
Noto las diferencias obvias
entre cada clase y cada tipo.
Pero somos más parecidos,
amigos míos, de lo que somos diferentes.
Somos más parecidos, amigos míos,
de lo que somos diferentes.
Somos más parecidos, amigos míos,
de lo que somos diferentes.

CUANDO LOS GRANDES ÁRBOLES CAEN

Cuando los grandes árboles caen,
las rocas en distantes colinas tiemblan,
los leones se agachan
detrás de los altos pastos
e incluso los elefantes
buscan con torpeza estar a resguardo.
Cuando los grandes árboles caen
en los bosques,
las pequeñas cosas se tapan de silencio,
sus sentidos
quedan desgastados más allá del miedo.
Cuando las grandes almas mueren,
el aire no está alrededor se vuelve
ligero, raro, estéril.
Respiramos apenas
nuestros ojos apenas
ven con
una claridad que duele.
Nuestra memoria, de pronto agudizada,
examina,
rumia en las palabras bondadosas
no dichas,
los prometidos paseos
que no dimos.
Las grandes almas mueren y
nuestra realidad, pegada
a ellas, también se retira.
Nuestras almas,
dependientes de su
alimento,
ahora se encogen y marchitan.
Nuestras mentes, formadas
e informadas
por su brillo,
se abandonan.
No nos volvemos locos
más bien nos reducimos a una ignorancia indecible
de oscuras y frías
cuevas.
Y cuando las grandes almas mueren,
después de un tiempo la paz florece,
lentamente y siempre
con irregularidad. Los espacios se llenan
como una especie de
confortante vibración eléctrica.
Nuestros sentidos, restaurados, nunca
los mismos otra vez, nos susurran.
Existieron. Ellos existieron.
Podemos ser. Ser y ser
mejores. Porque ellos existieron.

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