Vértigo es… 2022.10.17

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VÉRTIGO ES…

Vértigo es encontrar a una madre en la cocina
hablando con su loro color canela
y la jugosa lágrima de un camello
entre sus patas con mensaje triste.

Vértigo es cuando una luz intermitente
sale de los cajones y encuentra el pergamino
memorizado por los elefantes en huelga,
con la receta de una mina de oro olvidada,
el día que cocinaba con cucharones de madera
al compás de las manillas del reloj.

Vértigo es verla con su corbata de rayas
como una cebra pintada con sacarina,
inventando eras al tiempo.
Al fin, verla exportando las
burbujas de CO2 que producen los fehacientes
a los campanarios sin cigüeñas
por si las moscas entraban en juego
antes de ser llamadas comunistas.
Verla pensando en los vecinos
por si las mandasen
a zurcir las polainas de los héroes
casados en domingo.

Vértigo es verla
almacenando versos en las estanterías
donde juegan los suflés y los pingüinos
que confirman las rimas que no sirven
para contar libremente
las horas que le faltan al tiempo.

Vértigo cuando en su danzar entre los platos,
desordenados, tristes en la despensa,
adorna el jarrón, dueño de un clavel solitario,
cosiéndolo con retales de tiburón de pradera,
o sea, al borde de un latido o
segmento de nube imaginada
montando en su cometa.

Vértigo es verla aterrizar en su elemento
y yo frente a esa pantalla del cine imaginando
que deshago mi trenza de pelo entre sus manos
y un colador de vocales
encontrado en Lavapiés.

Mariví Ávila

HAY UNA TRISTEZA…

Hay una tristeza que acompaña los días y las noches
desde que no he vuelto a ver la sonrisa en ti.
Y te busco y no te encuentro,
tu vacío es severo e implacable.
Te has ido tan de prisa entre las flores
que se mecen y te esconden para que nadie
pueda encontrarte.
Tus pies siempre fueron firmes,
tu mirada penetrante y apacible al mismo tiempo
fue testigo de tu propio destino,
y cuando el viento acarició tu pelo
marcó la diana que anunciaba tu viaje sin regreso.
Hay una tristeza que invade todo cuando te pienso
porque aquélla mañana de junio
tus ojos pedían llorar a solas.
Hoy, es casi ya noviembre
Y no encuentro en mis recuerdos ni el sonido de tu voz
Porque no quiero comprender
que te fuiste para siempre…

Dolores Granados

Ejercicio
Escritura de Historia No. 1

HAY UNA TRISTEZA

Era el fin de la zafra, los trabajadores habían estado lejos del calor de sus hogares por varios meses, los despedían con licores, músicos y mujeres que de manera semi-desnudas bailaban para agradecerles el corte en aquellos hermosos cañaverales.

Todos celebrábamos un bono que el patrón nos daba por la cosecha y los hombres de poder se acercaban a las necesitadas de amor que por una noche vagaban en la ilusión de lo que podía ser un amor real. Esa noche podía pasar de todo; ¿Has oído el dicho “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”? Pues aquí era, “Lo que pasa en el Fin de Zafra, se queda en el Fin de Zafra.

Al volver a la realidad, cada cual regresaba a su cotidianidad con su tristeza, cada cual con su romance furtivo. Solo se quedaban ellas, con su sonrisa de ausencia y con el vértigo de noches apasionadas que no pudieron ser otra cosa más que eso.

Ellas se quedaban con su amistad entre mujeres solas, sus secretos… torpezas perdonadas y un patrón que les ofrecía una reivindicación, aquel quiebre perfecto entre el error y el aprendizaje de volver a empezar. Siempre se puede encontrar lo positivo en el error si miras con atención, solía decir.

Una nueva zafra estaba en la mirada de aquel terreno en barbecho, en la que volverá con ellas, quizá con nuevos rostros, alguna arruga que les aleje de sus pasiones frente al sol de lo que pueda ser, su nuevo sol.

Arelis Juárez

VÉRTIGO ES…

Vértigo es
el amor,
el odio.

Vértigo es el abismo,
un soplo,
un aliento.

El vilo,
la destrucción acústica
de cielos mojados.

Vértigo es
la mirada fija puesta en el horizonte,
el desconocimiento inesperado
arrolladora incertidumbre,
rodeando sin cansancio
las fronteras de mis sueños.

Jeil Parra

EL VÉRTIGO ES …

El vértigo es hundirse en las alturas,
arritmias oscilantes
en murallas de fuego
torbellinos tridimensionales del tiempo,
un deshielo del sonido y la mirada
escurriendo el eco de una frase.

Espiral anónima
sin moscas, girando sin parar
vestida con plumas de ave al viento,
cayendo.

Jazzcinthya Irais Chaparro Medina

EL DESEO…


El deseo, vertiginoso ir y venir
de huecos desnudos.
Este hombre de mí
que a veces se quiebra.
Palpitar de mujer
ante las falacias del amor.

El deseo…allí donde mora
la energía del trabajo,
en una minúscula píldora de felicidad.
Este semen de leones
que aparece como una luz,
luz que enciende el silencio.

Mariposa dormida,
inmortal fiera escondida
que resulta ser hormiga.
Inmarcesible deseo, aquí estoy,
tómame en esta tarde
donde camino el vacío blanco.

Invade los huecos,
produce partos de luz,
guía mi mano con fiebre
de locuras ciegas.
Ana Barletta.

Ana Barletta

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