Selección de poemas destacados 2022.10.03

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Continuamos con la lectura del libro Antología de la Poesía heroíca y cósmica de la Poeta CARILDA OLIVER LABRA.

TÚ ERES MAÑANA

Canto al joven puño ardiente
que da guerra y armonía:
lo mismo hace poesía
que se alza combatiente.
Juventud, pan esplendente
que disimula la piel:
¡cómo ganas el laurel
cuando los muchachos nuestros
-milicianos y maestros ¡aprenden bala y papel!


¡Qué gusto da ver los modos
con que cuidan la bandera!
Trastornan su primavera
cortando cañas, ay, todos
ensucian botas y codos;
no importa la hierba mala,
ni piedra en que se resbala,
ni surco entre fango, lejos,
ni sol quemando pellejos,
porque el cuerpo tiene ala,


cumple luz, para centella,
vuela sin amo y sin norma.
Juventud: eres la forma
del amor, mágica huella;
firmas con sed, das estrella.

Soldado, obrero, estudiante
vienes delante, delante;
entras cantando al honor
y te florece el sudor
como una perla importante.


Siempre fue joven la mano
que esgrimió pluma o espada;
con disparo y con balada
se desmorona un tirano.
Noche, tarde o más temprano,
ármate de libro fiero;
pero ten pronto el acero
y si la palma se inquieta
haz el verso del poeta,
usa el rayo del guerrero,


Juventud: regalo verde,
fiesta de todo, absoluta;
lo mismo es nueva la fruta
que el sueño que se nos pierde.
Saludable y alta, muerde
con furia, alegre salpica.
Juventud, pólvora rica,
hambre de siempre en las venas:
¡rompe, ¡rompe las cadenas,
goza, baila, reivindica!


Me vas faltando y te adoro
como a vida que se va.

No asumo tu gracia ya;
pero aunque voy sin tesoro
no lamento, no deploro
pues te agarro dulcemente
cuando algún adolescente
me echa risas en la cara
y al bañarme su agua clara
torno a beso de repente.
Uses pincel o martillo,
toques piano o guíes tanque,
no habrá nada que te arranque
la justicia en el gatillo.
Sé siempre dueño sencillo
del amor en general.
No hagas daño, no hagas mal;
canta, lucha, ve a la escuela;
sé la estrella que desvela
en el cielo universal.

Juventud: salta a la calle,
destruye sogas y mitos.
Tú eres mañana… Infmitos
soles verás en el valle.
¡Que nunca un miedo te calle,
que no te encuentre el reptil,
que -militar o civil no comas los corazones,
que sostengas relaciones
con la rosa y el fusil!

ESTE ES MI CORAZÓN


Éste es mi corazón: el partidario
de los días callados y de frutas.
Hace sus fiebres raras y absolutas
y yo lo pierdo en mí. Soy su sudario.


Nadie sabe el misterio que convoca.
A veces me lo busco y se ha escondido.
Triste nudo fatal, incendio hundido
que voltea su llama hasta mi boca.


Otras veces transcurre por la casa
con algo que se fuga cuando pasa,
como el mar infinito en una red.


Y así el preso es un preso independiente
y soy yo quien lo cuida, la obediente,
porque puede matarme con su sed.

ULTIMA ELEGÍA


Yo podría decir que estoy en primavera
bajo un aire oloroso a luz definitiva,
y podría tapar la mirada bisiesta
que se me está cayendo afuera de la vida;
y ser de flor, de lluvia, de mariposa buena,
semejante a este cielo cuidado por la brisa,
a la ignorancia simple con que quiere una abuela,
o a la salud del alba, que es casi campesina…


Pero me estoy llorando el corazón que llevo,
frente al hombre que tiene un metro de mi frío…
Ya no puedo dormirme con párpados violentos:
¡él me espera despierto en la calle del trigo!


Quizás debo acordarme de este color que tengo
y debo ser más tibia que un rincón del olvido…
Le diré blandamente con mi voz de febrero:
Enséñame una llama que se apague distinto…

Y estaremos las noches que le falten al tiempo
en el lugar humilde donde se acaba un trino:
él con la frente inútil que le puso el invierno,
y yo, como un adiós sujeto en el vacío…
(1949)

ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.


Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.


Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa del veneno;


y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

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