Final de curso

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A lo largo de estos sábados, las integrantes del taller de poesía -coordinado por la psicoanalista y poeta Helena Trujillo- hemos navegado por mares rebosantes de noctilucas, hemos atravesado desiertos siguiendo estrellas y aprendido a cantar de las sirenas.

Nuestro recorrido, guiadas por una maestra generosa y humilde, trabajadora y estimulante, ha producido en nosotras otras “nosotras”; como grupo y como personas hemos aprendido a escuchar y a leer, a escribir en el ejercicio continuo que requiere el trabajo.

Compartimos con ustedes el último trabajo de esta temporada, en un collage donde cada una se dejó retratar por los poetas que más la definen en este momento.

Pueden ver en el siguiente enlace el Collage fin de curso que preparó Mariví Ávila.


Arelis Juárez escribió:

Sonad, Guijas que al agua en lira convertís. (Verso de Vicente Aleixandre)

Tus ojos me dicen
Que me amas,
Más allá de mi locura
Y mi vacío.

Tus ojos me dicen
Que yo no soy yo,
Que yo no soy
Si tú estás.

Tu vives en mi
Sin que yo lo sepa
Como un tesoro secreto
Y me tiras piedrecitas,
Combatiente a mi sordera inútil….

Y en ese silencio
Con los pies en el agua
susurras a mi isla virginal
te escucho y me amas
tomas mi mano enamorada
y fundes conmigo
nupcias de fiel amor humano.

Voy por el camino
Y te encuentro, fugitivo, tembloroso, pensativo
Te invito al festín
Ven, ven, oíd
Oíd las guijas
Que al agua
En lira convertís.

Arelis Juárez

Pueden ver el vídeo de Arelis Juárez aquí:


Ana Barletta, para despedirse de la temporada escribió:

Mis nacimientos: Los poetas que me formaron

Nací muchas veces,
otras tantas morí.

Con Miguel Menassa, entendí que el amor se escribe.
Grupo Cero que me enseñó a amar, a trabajar.
“Un hombre muere apenas si otro hombre lo nombra”
Voy de tu mano, querido Maestro
que me revelaste cómo se nace y cómo se muere.
Contigo emprendí “El verdadero viaje”

Voy asida a tu cielo, querido Nazim Hikmet,
que me diste el valor de leerte
y la alegría de unas manos trabajadoras.
Contigo conocí la mentira, la huelga de hambre,
los abismos, el frío de las cárceles,
las manos de camaradas, como una sola mano,
que estrechan las mías.

Nací con tus parábolas, Carilda,
de tus sonetos prendida,
muté a rimas encendidas.
Animal de luz, asida a tus costillas,
visité tu casa, sus heliotropos.
No olvidé caricias,
la esperanza la muté en madera
y entendí que todo me pertenece,
el sol, las flores…
y ese suspiro que no pude dejarte sobre el pecho.

Nací cuando una pequeña muerte,
una emoción incontrolable, me invadió, nos invadió,
con Miguel Hernández, nuestro querido Miguel.
“Mis ojos sin tus ojos, no son ojos”
Aún “tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”

“De pronto entró la libertad” con Raúl González Tuñón.
Prendida a tu costado, entendí que el poeta y el soldado
pueden tener la misma patria,
de pronto soy un soldado con un fusil ardiente.
Soy esa mujer que tiene algo de árbol.
Me entregaste el mundo, fui ese niño que habla con las cosas
en pequeños gritos balbuceantes.

La algazara de turpiales llegó con Germán Pardo García,
con él vendí frutas y pájaros,
como él me sentí solo y en piltrafas en la ciudad umbría.
Sus versos enredaron en mi alma
“No se puede ofrecer frutas y alondras
a un mundo sanguinario que fracasa”
“No se pueden llevar lirios al pecho
porque otros lucen homicida espada”
Con Germán, poeta océano,
la fuerza sindical de los obreros se alojó en mi sangre.
Entré con él a las minas
donde se puede ver
la espalda de los muertos.
Recorrí los barcos de pescadores
que “asociados como los alcatraces”
“aprendieron del mar a federarse”

Nací muchas vece más,
no es este el lugar para extenderme.
Aprendí a conocerme.
En vuestros mimbres tejí, compañeras,
una saya encendida.
Me volví animal de letra.
“La alegría me caló los huesos
cuando escribí mi primer poema” (MOM)

Ana Barletta


Este es el poema que escribió Jeil Parra

La vida es la única maestra de la vida

“La vida es la única maestra de la vida.”
Miguel de Unamuno

Tropiezos siempre encontramos,
no podemos culpar a nadie
por nuestra elecciones
mejor que usar la fuerza,
es hacer uso de la voluntad para hacer lo que conviene.

He abandonado barcas,
bajado de trenes a medio andar,
he tenido que elevar anclas,
abandonar puertos.

Me he encontrado en media oscuridad
en grandes decirtos,
laberintos,
a la deriva en alta mar,
rodeada de tiburones,
en abismos profundos,
las palabras del Maestro resuenan fuertemente: “frente a la duda no dejar de remar.”
No oponerse a nada,
“dejar pasar al potro y aún dejar pasar al viento para verlos caer en el abismo.”

Lecciones, mi vida se compone de lecciones.
Sigo navegando,
remo hacia el futuro incierto
sin esperar mucho o nada,
me alumbran las estrellas, cuando hay
me guían las palabras
de miles que en mi habitan.

Jeil Parra

Composición de Jeil Parra reflejando los poetas que la han inspirado.


Para despedirse, Mariana García Guschmer, escribió este poema:

Al final, un nacimiento.

Se dilata el tiempo
y detrás de este telón negro que todo lo invade,
florece un bosque nuevo: empiezo a caminar
en la patria del poeta.

Explotan colores
reverdecen buganvillas junto al mar;
trepan exuberantes glicinas perfumadas,
elixir de otra vida,
brillantes tras el opaco cristal.

Jazmines y madre selvas de Gioconda,
enseñan los pasos hacia otros mundos,
descubre mujeres con brújula en mano,
acompañando trashumantes los puentes levadizos.
Me quedo con lo taciturno de Alejandra aunque no con su destino.
Y el desenlace no lo es todo,
es hacer, el camino.

Pienso en Piedad como en ese laberinto enrevesado,
poniendo palabras exactas a las cosas.
Pienso en el camino de este tiempo.
Todo
se decanta más tarde.

Hemos acompasado otros llantos,
escrito con otro trazo
y visité escenarios diversos
donde lo exótico es merecido y forma parte de este tiempo.

No hay límite donde mirar
ni trazo simétrico.
Olas de un mar, acercan el gran Río de la Plata,
revelando antiguos nuevos amores,
resucitando lo que nunca ha muerto y ha golpeado hasta volver,
para sembrar aquello dormido
y crecer.
Brillar como Corrientes,
muriendo de miedo, siguiendo adelante.

Poderosas voces,
acompañan desde tiempos remotos, amuleto irrebatible,
Oráculo de la vida
al que hay que acudir.
Lo dijo Antonio, y es cierto,
todo se va haciendo en el caminar.

Pueden ver el vídeo de Mariana García Guschmer aquí:

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