La alegría del mundo – Altos silencios 2022.05.14

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La alegría del mundo

(A mi hija Beatriz, en su 42 cumpleaños)

Regresar a la infancia por un segundo,
para cambiar algo de mi historia,
es recordar el trabajo de los hombres,
que hicieron de la semilla un árbol adulto,
tomando un café en la ribera del Duero.

Con el alma impaciente por volverte a ver
quiero revivir un tiempo que se ha perdido,
se transformó en aeroplano
desde la huída de la niebla.

Vete ya de mi memoria, tiempo pasado,
comenzó la fiesta entre la lavanda y el romero
beberemos la copa de la historia
con Beatriz nacida en un mayo descarado
de flores y alegrías compartidas,
portadora de felicidad, luz en mi pecho,
comedora de universos a la luz de los libros
con cerebro cocinado en la llama del saber
con ventanas al mundo.

Sus grandes ojos lo quisieran ver todo,
ella despierta a los sauces de su languidez llorona y los lleva al mar del alba con su saber de lince.
Ella impulsó mi fuerza de seguir viviendo con sus ganas de conquistar la alegría en mi corazón.
Mantener correspondencia con nuestras almas
viajeras.
Así estamos las dos en el mundo, jugando
con las transparencias de la noche
y poner alegría en sus misterios,
intercambiando excavaciones a la vida,
arrancando silencios a las opacas
montañas que nos separan.
No será fácil, pero posible,
más que volver al pasado
te quiero aquí
en este tiempo de alegrías.

Mariví Ávila


Altos silencios

Cuando el silencio inunda el escenario,
clama el cuerpo, monólogo sin fin,
lluvia anegando la pensativa tarde.

Era una estatua sin palabras,
Narciso me besaba, cuando el silencio hablaba,
Adonis, tan bello, alentó pávidos sigilos.

Si no hay otro hay silencio,
si no hay otro hay un cuerpo hablando,
un dolor, un trago de amargura.

Algo de muerte en la propia vida acude
cuando ese mutismo invade las pupilas,
las oquedades tórridas, silencios húmedos que agostan las rosas.

¡Es un camino a seguir, un mundo por construir,
escribamos, hablemos!!
¡Seamos revolución!

Ana Barletta


La alegría del mundo


Todos los hombres se vuelven hermanos
Allí donde se posa tu ala suave.
Schiller


Tú, eres el bien anhelado
No eres inalcanzable
Para los humanos
Si mano a mano
El muro de la igualdad derrocamos.

Este es el reto
Ser feliz
Aunque exista el fin.
Tolerar la noche oscura
Precursora del sol…

Que nos bautiza
Que nos bendice
Con besos de confianza,
De perdón, de olvido, de mudanza.

Esta es mi alegría.
La alegría de un mundo mío
Tan mío, porque es tuyo.
Porque yo no soy sin ti
Y tú no eres sin mí.

Somos la alegría del mundo,
La sal de la tierra
Hemos salido en caravana
A un nuevo mundo.

Oro y plata no buscamos
Buscamos sonrisas
Damos abrazos
Caricias hechas palabras
Para el que quiere pero no cree.

Acepta el reto
Estar aquí:
En el humano mundo es
Aprender a vivir
Porque vivir es hacer feliz
A los Otros, con nuestro vivir.

Arelis Juárez


La alegría del mundo

La alegría del mundo viaja en bici
por las vías del tren
caminos desesperados,
hiedras infinitas
envuelven sus flores.

Belleza intangible
despiadada tentación
brazos de enredaderas.

Mutilados rostros
esparcidos
en él humbral de la muerte
confundiéndose
entre sombras fugaces del crepúsculo.

Deidades infinitas
transmutan la realidad que sucumbe
en abismos profundos.

Jeil Parra


Altos silencios

Es inmoral
que se haya perdido tu mirada.
Resulta un insulto
el silencio de tu voz
evaporada hacia el polvo que seremos.

La circular idea del tiempo que atraviesas,
un moevius que despierta en mi memoria el milimétrico detalle
apunta a todos mis sentidos.
Inesperadamente
se reproducen odas magistrales
invocando aquello que no eras
y que, a pesar de todo,
sabía que habitaba
en el rescoldo de tus huesos.

Atravieso el camino sintiéndome analfabeta,
pensando a qué dirección enviar la correspondencia caducada.
Guardo sellos alados para palabras caudalosas
que brotan de mis ojos,
queriendo construir ese puente que atraviese altos silencios,
los picos nevados que separan dos mundos.

Enarbolando conversaciones imaginarias,
habitante etéreo sin destino,
te rescato de ese agujero tembloroso
y cantamos juntos nuestro himno.

Mariana García Guschmer

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