Los productos del receso 2022.01.15

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Las inocentes

Las inocentes suben la montaña

Van muy risueñas

Van amando

No temen de su opresor

Le conocen

Juegan a su estrategia.

Las inocentes saben a dónde van

Pero callan

Un sonido puede despertar

Al feroz poderío,

No le miran

… (es mejor así)

Las inocentes saben amar

Su propósito lo tienen claro

Ríen en su soledad.

De regreso por la montaña

Han llenado sus cántaros

Con alegría riegan sus siembras

Las ven crecer

Las podan

Saben perfectamente

Que un día de alegría

Recogerán la cosecha.

Llenas de regocijo

Por lo que soportaron

Recordarán aquella montaña

Sus flores silvestres,

Las gaviotas que cantaban

Acompañando la danza

Una larga caminata

Y brindarán

Brindarán por su inocencia!

Arelis Juárez


La llegada

Disculpame querida amiga por no verte a los ojos.
Solo puedo mirar al suelo pues aun me cuesta reconocerte.

Se que haz dejado huella en la memoria de miles.
Se que haz tocado su vida sin verles de frente.

Pasaste sin avisar y no estaba lista para invitarte a cenar.
Nadie supo y solamente te dejamos entrar.

Nuestra casa está de cabeza todavía.
Las luces son tenues pero funcionan.
Cuando tenemos coraje nos encargamos de que brillen con esplendor.

Gracias por ser compasiva y aceptar este caos de recuerdos, dolores y nostalgias.
Olvidé tu recomendación última.

Es que no son suficientes tus visitas y por ello, es eterno clamar por tu presencia en silencio.
Querida amiga, del mundo compañía.

Disculpa por olvidar tu existencia.
Somos ingratos.
Si no fuera por ti
No existiría el sabor de vivir.

Te espero más tarde.
Solo te pido que cuando llegues y sea el turno de andar a tu lado,
pídele a Vida que abrace fuerte a quienes más amo.

Abbi


La culpa

Por instantes el mundo real se aleja
y vemos nuestra vida sometida a vivirla
sin color, sin el bullicio de la gente
buscando lo imposible en las calles.
Hoy entregamos nuestra vida a la pantalla,
sin una noche de plenitud real,
sin una ciudad con gente pasajera.
Y al ver la noche con tantas estrellas
me siento culpable por admirarlas,
culpable de no haber vivido lo bastante
antes de este miedo a los abrazos.
Y salgo y bailo con la música
que dibujan en el cielo todas ellas.
Y en mi mente nacen
y mueren frases…
Palabras perdidas como tantas vidas
que se van con las palabras
que hoy no se han escrito.
La culpa se vuelve sentimiento…
Y siento no tener hoja en mano
que permita describir
nuestra propia incertidumbre.
Sería más sensato escribir sobre esta tela
que aparta mi sonrisa.
Pues quizá no haya papel que alcance
Para escribir sobre los miedos
y transformarlos en deseos.
Hoy solo pido una noche sin sueño,
para no sentir la culpa de estar viva
para poder quedarme aquí
bajo este cielo estrellado.

Dolores Granados


En mi continuo andar


En mi continuo andar
después de un tiempo 
volveremos a encontrarnos
alondras, gaviotas, golondrinas
dulces soñadoras
escribiendo la vida
escribiendo el andar


Abriendo caminos
con palabras de sedas iluminadas
luciérnagas infinitas
abejas que
trabajan sin parar
tejen cada palabra
hasta armar un panal 
y la miel corre
brota dulce
atravesando el trayecto

Otro encuentro
no sé cómo será 
pero me llena de emoción 
estar
oír las delicadas voces
con cantos llenos
de las más bella poesía
poesía que canta vida
en el campo lleno de bellas flores
perfumadas y silvestres.

Jeil Parra


Fin de vacaciones

Éramos mar y ola

voz y canto

un entretejido azul y

nubes blancas escritas a mano,

un instante aquí

otra hora allá

sin rastro

sin castillos en la frente

un paraíso de fuentes invisibles 

vertientes insurgentes 

para acompañarte en el camino.

¡Buen viaje, amigo!

Jazzcinthya Irais Chaparro Medina


Después

Hay luz
en la acera ancha del tiempo.
Una ventana en el cielo
da paso a la noria,
a la mirada infinita, concéntrica
que despliega todos los colores
hasta el horizonte.

Todos los verdes,
todas las formas
rozando el mar
se desvanecen en un vuelo
ensordecedor.

Habito una dimensión líquida
que se escurre entre las manos
y toma la medida del tiempo
sin medida.
Somos el tiempo,
lo que hacemos de él,
somos la mirada.

La longitud del tiempo
depende de la colección de sonrisas,
de besos dados,
de las compañías,
de poder fabricar el elemento que lo contenga.

Habito un instante,
un momento
en el que juego al pinpon
con los espejos.
Les pregunto y me contestan;
me miran y los miro;
me escondo y se esconden.
Descubro un tiempo
en el que levito
a 3 cm del suelo
porque entendí que el viaje es uno,
que los amaneceres despiertan amores
y la obstinación cuesta caro.

Habito una página sin número en el calendario
y dudo del espejismo,
porque nada hay que darlo por sentado,
porque somos cometas en el aire
y cada farola se enciende por la noche,
distinta a la anterior.

Porque todo permanece
pero muta.
Porque cada segundo la Tierra
está en otra parte;
porque el mundo se hace pequeño y grande
como mis pulmones:
si inspiro profundo
todo se repliega
y, luego, nace al exhalar.

El tiempo,
como el agua,
tiene la medida de las cosas buenas
y de las malas cuando acaban.
Somos tiempo.
Somos agua.
Somos semilla que regamos
cada día
y con la que jugamos
al pin pon.

Mariana G. Guschmer

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