El perfecto pescador de caña – 2021.05.29

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El perfecto pescador de caña

Me vienen a la mente
tréboles dorados
de cuatro hojas,
ensortijados.


Un puñado de colores,
ráfagas de mar
y dentro de la barca,
en el fondo,
-con ese resto de agua salada,
con ese rastro de sueños
regados y rebeldes,
con ese ardor de sol-
las mil escamas de ese tesoro,
ese que pudo saltar
y no lo hizo,
aquel que pudo gozar
y no lo consiguió.

Sin embargo,
embrión alado de esperanzas,
con poesía y tesón,
con furor de viento del norte
supiste inspirar esos sueños del poeta.
Con el rastro en la arena,
con esas escamas brillantes
de todo por hacer.
Collar de corales
y besos infinitos;
grandes labios
de amor inocente;
mirada infantil
que ilumina
todos los pasos.

Los sueños no se pescan,
se persiguen.
¡Pescador, sigue corriendo con tu caña!
Allí en la utopia, está el sol.

Mariana García G.


El perfecto pescador de caña

Toma mi mano
Mis brazos
El alma
que dentro llevo.

No es la caña
ni las formas del pescador.
No es el río
ni la fuerza de sus aguas.

Agua bendita
Pura y vacía
Agua vida
Agua perdida

Vino él…
Oh! buen pescador!
Libera tu caña!
Que vibre la gran hazaña!

Toma lo que quieras.
Tuya es agua
tuyo el río, lagos y mares.


Toma,
tómame!
Libérame del ahogo ciego
Libérame del hastío eterno.

Oh gran pescador!
No demores
Toma la vida, toma la mia!

Perfecto pescador de caña,
Que si tu no pescas la vida
El pez no entenderá que vivo está.

Abigail Segales


El perfecto pescador de caña

El perfecto pescador de caña
Es el mejor maestro de la vida
El pescador es como el poeta
El trabajo es hacer de la vida una verdadera pesca.

El pescador y el poeta no esperan nada
Pero ambos absorben todo y usan todo
Abrigan la vida, la pena y la mirada al horizonte.

Ninguno de los dos
Poeta y pescador
Proyectan su sombra en escritura o río 
De hacerlo, el día estaría perdido.

En esta hoja en blanco
Yo solo uso mi mano
Cual mano de pescador de caña
Ojalá un alma se prenda de esta caña
Y Seamos dos, tres o más
Un buen pescador si no pesca nada, hace un amigo.
Si estas palabras nos hacen amigos, la faena…
Fue muy buena. 

Arelis Juarez


El pescador sin caña

Alabado sea el río 
a cuya casa se debe 
entrar en puntas de pie, 
captor de miradas 
arrobadas, 
de puertas transparentes 
o perfumada tierra. 

Sereno, 
espera agazapado al 
perfecto pescador 
para ofrecerle 
sus fauces espiraladas; 
extranjero al amor del poeta 
y al canto de las aves  
anunciando sus  
fugaces cardúmenes. 

Su silencio 
arde en el anonimato, 
el castigo 
toma 
forma de venganza. 

Por la orilla 
viene la niña  
con su cabellera 
de junco,  
anchurosa, 
perfecta, 
valiente del útero 
al río. 
El sonido a agüita domesticada 
la invita a mojar sus pies 
de pétalos  
que pronto flotarán, 
a sumergir  
su cuerpo de escamas 
con inocencia omnipotente. 

Regresará muy pronto,  
arrastrada,
a dormir un sueño dulce; 
trémula, 
convertida en lo que 
debía ser 
arcilla irreconocible, 
diamantino río  
vuelto carbón 
cada tanto.  

Bibiana Alonso


El PERFECTO PESCADOR DE CAÑA

Política y odio, esperpento que

guiado por fantoches, les quitó todo, ni miedo les queda.

Un pescador, su caña, una carabina.

¡Mira cómo ha caído! ¡Levántate animal!

Fue perfecto, certero, dio justo en el centro

de las manos desarmadas,

de los sueños polvorientos,

de las bocas que gritan silencios.

El mar atrapó un dolor,

el pescador habló con su fuego de sangre,

un cuerpo menudo de niño asustado cayó,  

y solo se oyó el murmullo del viento.

Ana Barletta

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